La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, advirtió el mes pasado que “la democracia hoy se disputa en el poder tecnológico”, avisando del gran poder que están ejercidiendo. Un mensaje que ha vuelto a reiterar este miércoles, equiparando los “tecnoligarcas” con los “viejos dueños de la fábrica”, por defender una forma “extrema y radical” de pobreza y de desigualdad.
Al igual que hizo en febrero, Díaz ha aseverado que estas tecnológicas acabarán saliendo “de la nube” y “pagarán impuestos”, en unas declaraciones recogidas por Europa Press durante su intervención en las jornadas ‘El poder del trabajo en tiempos de algoritmos’. En estas, ha instado a reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos y de Pekín para preservar los derechos laborales y acabar con la competencia desleal en el uso algorítmico de “un puñado” de grandes magnates “hombres blancos norteamericanos”.
“Cuando los dueños de las grandes empresas tecnológicas se ponen detrás de Donald Trump en su sesión de investidura, nos están demostrando dos cosas. Esa imagen no es sólo una imagen, es una propuesta de política pública, es una declaración de intenciones, lo hicieron sabiendo muy bien lo que venía y lo iban a hacer”, ha denunciado.
El algoritmo como herramienta de “poder sindical”
En este contexto, Yolanda Díaz ha defendido el uso del algoritmo como una herramienta de “poder sindical” y de acercamiento a los colectivos más vulnerables, pero también de liberación de tiempo, detallando que la Inteligencia Artificial puede aumentar la productividad y reducir la jornada laboral, así como democratizar las empresas.
“Somos fans de los algoritmos y de la inteligencia artificial, pero lógicamente al servicio de la democracia y del bien común”, ha apostillado. En relación con todo esto, Díaz ha afirmado que el “debate de época” se encuentra en elegir si la tecnología sirve para la sociedad o para un pequeño grupo de privilegiados.
“La disputa que tenemos hoy es o una nueva forma de capitalismo con un orden político más parecido al de las monarquías absolutistas, siempre tecnofeudalismo. (...) Y lo que queremos es un sistema internacional de derechos que tiene que levantar una bandera, que es mantener viva la democracia”, ha precisado, concluyendo que Europa debe ser “el ejército de un nuevo acuerdo social y de una nueva propuesta tecnológica e ir a la ofensiva”.