Una mujer de 100 años sigue trabajando 4 días por semana: “mantenerse ocupado impide centrarte en tus dolores y hace más fácil seguir adelante”

Tras toda una vida trabajando, asegura que es muy importante encontrar personas amables y simpáticas.

Jayne Burns, de 100 años |CNBC
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Muchas personas, pese haber alcanzado la edad legal de jubilación y cumplir los requisitos para retirarse, deciden seguir trabajando de forma voluntaria. No lo hacen por obligación económica, sino por una elección personal ligada al deseo de mantenerse activos, sentirse útiles o seguir aportando su experiencia profesional. Este fenómeno, cada vez más visible en el mercado laboral, refleja un cambio en la forma de entender el trabajo y el envejecimiento, donde la jubilación deja de ser sinónimo de retirada inmediata.

Jayne Burns es el vivo ejemplo, si bien asegura que no siempre tuvo pensado trabajar después de cumplir los 100 años. A pesar de ello, casi todas las mañanas conduce 20 minutos desde su casa en Cincinnati hasta Mason (Ohio), para seguir trabajando como cortadora de telas a tiempo parcial en una tienda.

En la misma, lleva 26 años (desde 1997), y tiene claro que quiere que siga siendo así: “Disfruto con lo que hago, así que quiero seguir haciéndolo. Trabajaré mientras pueda o mientras me tengan”, afirma a ‘CNBC Make It’. En el momento de la entrevista, Jayne estaba a punto de cumplir 101 años, y confesó que comenzó a trabajar en este puesto tras el fallecimiento de su marido, recomendándoselo su propio hijo porque podría ayudarle a mantener la mente entretenida y superar el dolor.

“Es importante encontrar personas que sean amables y simpáticas”

Jayne, que durante la mayor parte de su vida trabajó realmente como contable, intentó jubilarse varias veces, cuando supero los 70 y 80 años. Sin embargo, en ambos casos decidió volver al mercado laboral porque echaba de menos la rutina y las quedadas con sus compañeros de trabajo.

“Me gusta hablar con todos mis compañeros de trabajo y tratar con los clientes, que son muy amables”, asegura al citado medio, si bien agrega que “algunos se sorprenden al verme en la mesa de corte”. Sobre su secreto para superar los 100 años feliz, advierte de que no hay ningún secreto, pero que “trabajar me ha ayudado”.

En lo que se refiere al empleo, defiende que los mejores trabajos siempre tienen una cosa en común: compañeros de trabajo agradables. “Es importante encontrar personas que sean amables y simpáticas”, indica, asegurando que ha conseguido establecer una amistad con muchos de ellos, aunque sean muy jóvenes e incluso todavía sigan estudiando. De hecho, incluso se ha atrevido a grabar TikToks con ellos.

Otra de las lecciones de Jayne, según su propia experiencia, es que “mantenerse ocupado te impide centrarte en tus dolores y molestias”, afirmando que “hace que sea más fácil seguir adelante”. Su historia demuestra que el trabajo, cuando es una elección y no una obligación, puede convertirse en una fuente de bienestar, relaciones y sentido vital. Envejecer activamente también implica seguir participando, aportando y disfrutando, sin que la edad sea una barrera.

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