Cada noche, miles de personas duermen en la calle. No son solo individuos en parques o cajeros automáticos: son familias, jóvenes y mujeres que han perdido su hogar debido a múltiples causas como las adicciones, la crisis económica, el encarecimiento de la vivienda o, incluso, por haber sido víctimas de violencia.
Según el INE, en 2025, una media de 34.245 personas se alojaron diariamente en centros de atención a personas sin hogar, un 57,5% más que en 2022. ONG's como Hogar Sí o Cáritas, elevan la cifra hasta rozar los 40.000 casos, incluyendo a quienes pernoctan en parques o infraviviendas sin contacto con la red asistencial.
A ello se le suma la crisis de vivienda, la cual ha empujado a perfiles totalmente inesperados: trabajadores con sueldos bajos, pensionistas o familias enteras. El 78% son hombres, pero la presencia de mujeres y jóvenes de 18 a 29 años crece cada día más.
Y es que, casi el 40% lleva más de tres años en la calle, dificultando la reinserción. Por cada 100.000 habitantes, hay 86 personas sin hogar, con picos en Ceuta, País Vasco y Navarra por presión migratoria y falta de vivienda asequible.
“Tuvimos una crisis y nos vimos viviendo en la calle”
En Málaga, una limpiadora que lleva años trabajando en el sector y que tiene las manos limpias y cuidadas, duerme en la Malagueta con su hijo. Para ella, lo más importante es mantener una higiene: “Ayer nos duchamos enteritos y siempre procuro vestir ropa limpia… Me dicen que no parece que vivamos en la calle”, explica a Callejeros Viajeros, programa de Cuatro.
Aunque durante gran parte de su vida trabajó como limpiadora y cuidadora, una crisis la arruinó. “Vivía en un piso compartido, pero resultó que vino una crisis malísima para mi hijo y para mí, caí enferma con una poliartritis. Un día abrimos los ojos y estábamos en viviendo en la calle”, confiesa la mujer.
Asegura que “no hay manera de arrancar”, ya que algunos servicios básicos como la alimentación o el alquiler, se ha vuelto imposible en su ciudad. “Todo se paga como turista… y dice el alcalde que nos vayamos a vivir a los alrededores, pero es que está igual”, dice.
Los datos no mienten. A día de hoy, los precios del alquiler en España siguen en máximos históricos. Málaga es una ciudad que ha experimentado uno de los crecimientos más agresivos en los últimos años debido al auge tecnológico y turístico. De media, uno puede encontrarse precios de alquiler que van desde los 16 euros el metro cuadrado hasta los 19 €/m2 en zonas como en la que duerme esta mujer: la Malagueta.
“Al final, la que pagó la condena fui yo”
La vida de esta española no ha sido nada fácil. Hace nueve años se separó de su marido por haber sido víctima de violencia de género. Tiempo en el que confiesa haberlo pasado “muy mal”.
“Al final la que pagó la condena fui yo. Salí de la violencia de tantos años, pero es muy duro”, señala. Aunque estuvo en una casa de acogida durante un tiempo, ahora, sola con su hijo, lucha por sobrevivir: “Sí, tengo esperanza, pero aquí creo que no”.