María, 63 años, limpiadora de hotel: "Una habitación era de 20 minutos y estuve 8 horas, te pagan 400 euros cuatro horas, pero trabajas el doble"

Son 100.000, muchas son mujeres y son invisibles. Las camareras de piso en España sufren jornadas infinitas y un esfuerzo físico que tarde o temprano les pasa factura.

María, 63 años, limpiadora de hotel: "Una habitación era de 20 minutos y estuve 8 horas, te pagan 400 euros cuatro horas, pero trabajas el doble" |'La Sexta Xplica'.
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En España, más de 540.000 personas se levantan cada día para limpiar oficinas, hospitales, colegios u hoteles. Mantienen en pie lo que otros usan y dejan atrás. Es una cifra récord, según la Asociación Profesional de Empresas de Limpieza (ASPEL) y la Seguridad Social, y refleja el peso real de un sector que aporta más del 1% del PIB nacional

El 74% de estos trabajadores son mujeres. Son quienes limpian aulas, desinfectan quirófanos o preparan habitaciones. Trabajan con mascarilla por los productos que utilizan, que muchas veces llevan químicos, con horarios imposibles y, en muchos casos, con dolores crónicos. Su papel es esencial para el día a día de millones de personas, pero sigue siendo uno de los trabajos más infravalorados del país. 

Las Kelly's

Dentro de este sector hay un colectivo que lleva años pidiendo visibilidad: las camareras de piso, o como ellas mismas se llaman, ‘Las Kellys’, haciendo alusión a ‘las que limpian’. En nuestro país se estima que hay unas 100.000. Representan hasta el 30% de la plantilla media de un hotel y son el pilar del turismo, una industria que tan solo el año pasado batió récords con 97 millones de visitantes.

Pero detrás de ello, existe un oficio muy cargado: salarios bajos y mucha sobrecarga de trabajo. Muchas veces, las limpiadoras no pertenecen al propio hotel, sino a empresas subcontratadas. Eso significa que no se cobra según el convenido de hostelería, sino según el de limpieza, que puede significar hasta un 40% menos. Incluso, en algunos casos, se les paga por habitación terminada con tarifas que apenas llegan a 2 euros.

María del Mar tiene 63 años, y durante mucho tiempo ha sido camarera de pisos. Aunque de por sí su trabajo es sacrificado, se complica aún más debido a las malas condiciones en las que se encuentran algunas habitaciones. “A mí me han dejado ocho tampones manchados pegados en el techo”, confiesa durante el programa La Sexta Xplica

Esto no es a lo único a lo que se ha enfrentado. Incluso, cuenta que otro cliente “me vomitó el techo y desmontó la habitación”. Pero no todo se quedó ahí. Lamentablemente, este escenario provocó que María del Mar destinara ocho horas de trabajo en vez de 20 minutos, ya que se suponía “que era una habitación de salida”. 

“Haces más habitaciones que un tonto”

Tristemente, esta no es la única queja que existe. Varias trabajadoras coinciden en lo mismo: aunque te contratan por pocas horas, terminas haciendo el doble por un sueldo mínimo. “Por cuatro horas te pagan 400 euros, pero terminas trabajando ocho. Estás haciendo más horas que un tonto”, dice muy molesta María del Mar. 

Y es que, ante tal escenario, la mujer considera “normal” que los jóvenes no se interesen por seguir en el sector. “Cuando dicen que la gente joven no quiere trabajar, yo lo entiendo”, expresa. 

Se estima que en cada jornada, una camarera de piso limpia entre 20 y 25 habitaciones. Eso son unos 40 colchones movidos, baños fregados, suelos aspirados, sábanas cambiadas… y todo a contrarreloj. Como resultado, muchas de ellas sufren de diferentes afectaciones en su cuerpo, lo que las lleva a tomar medicamentos. 

De acuerdo a los últimos datos, más del 70% se automedica con ansiolíticos o antiinflamatorios para poder aguantar el día. El túnel carpiano, la bursitis o las hernias se han convertido en el pan de cada día para cientos de trabajadoras. 

Y no es de extrañar. A partir de los 50 años, se desarrollan muchas lesiones crónicas que derivan en bajas, despidos o jubilaciones forzosas. Pero no está todo perdido. En comunidades como Baleares, se ha empezado a reconocer esta realidad y ya se ha establecido una reducción de jornada para mayores de 58 años en esta cadena hotelera.

Un sector invisible, pero imprescindible

Pese a las mejoras que han surgido últimamente, siguen siendo invisibles. Su trabajo suele ocurrir en silencio, de espaldas al huésped y detrás de una puerta cerrada. “Cuando viene un inspector a un hotel, una semana antes están avisando al hotel de que va a venir. Entonces, ¿qué inspección es esa?”, cuestiona María del Mar. 

Esta denuncia no es aislada, sino que esta mujer pone voz a miles de trabajadoras que mantienen a flote una de las industrias más poderosas del país a costa de su salud y con jornadas interminables.

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