El trabajo de los cuidados, pilar fundamental del Estado de Bienestar, continúa siendo uno de los sectores más invisibilizados del mercado laboral. Desarrollando su actividad a puerta cerrada, en el interior de un domicilio, miles de trabajadoras (porque la mayoría son mujeres) desempeñan su labor en condiciones marcadas por la precariedad y la vulneración sistemática de sus derechos.
Jornadas interminables, horas extra sin remunerar, empleo sin contrato, sin cotización y sin estar dadas de alta en la Seguridad Social son solo algunas de las prácticas habituales. Y así ha querido recordarlo el abogado especializado en extranjería José Torres: “Hay una cosa de la que nadie quiere hablar en España y yo no voy a cansarme de repetir. Y es que en España hoy en día hay esclavitud”.
Esta esclavitud, aclara, es la que aguantan las empleadas de hogar: “En España hay esclavos, sobre todo esclavas, miles de mujeres que están cuidando ancianos, españolas algunas y la mayoría extranjeras, ancianos que nosotros abandonamos”, explica, destacando que la palabra “abandonar” es correcta, por dura que pueda parecer, considerando que se camufla el abandono con la excusa de “no tengo tiempo porque trabajo”.
“Las familias no aparecen por las casas más que a lo mejor una vez al mes para ver que esté todo en orden y que la herencia sigue intacta”, apostillaba.
“Nadie está interesado en controlarlo”
Como ejemplo, José Torres cuenta la situación en la que se encuentra una mujer de Colombia actualmente en España: trabaja los 7 días de la semana, sin ningún día libre (solo 2 horas al día para ir al gimnasio y ducharse), por 800 euros al mes en dinero negro. Un ejemplo de cómo, en estos trabajos, se vulneran hasta los derechos más básicos, como el descanso mínimo semanal o el cobro del Salario Mínimo Interprofesional.
“Esta gente no tiene vida social, no tiene vida de nada. Por supuesto, su salud mental y todo lo demás importa un soberano pimiento”, denuncia, reiterando que “esto es esclavitud” y está ocurriendo en España actualmente, advirtiendo de que “cada vez va a pasar más” porque “nadie está interesado en controlarlo”.
“Por mucho que hablen de regularizar, nadie va a vigilar que a estas personas efectivamente se les haga un contrato. Si nos preocuparan realmente las personas, investigaríamos todo esto”, manifiesta.
“Utilizar personas en régimen de esclavitud para cuidarles debería ser un crimen y debería conllevar cárcel”
José Torres continúa explicando que ha conocido muchos casos de mujeres a las que se les ha muerto “los ancianos en los brazos”, impotentes al ver cómo, a pesar de estar la familia avisada desde hacía días, no habían aparecido por allí. Respecto a sus condiciones, denuncia también la vulnerabilidad que sufren al desarrollar su actividad laboral en el interior de un domicilio, lo que les hace estar especialmente en peligro de sufrir acoso sexual.
Como reflexión final, advierte de que todos, algún día, “si todo va bien”, seremos ancianos. “Abandonar a los ancianos es lo más horrible que hay en el mundo. Pero utilizar personas en régimen de esclavitud para cuidarles y estar despojándoles de todo atisbo de dignidad debería ser un crimen y debería conllevar cárcel”, concluye tajante.