Paola, carnicera colombiana en España: "Teníamos días de 25 euros de venta. Tuvimos que esperar 4 meses para poder abrir"

Una pareja de colombianos dejó Italia para montar una carnicería en España, pero al principio no fue fácil.

Paola, carnicera colombiana en España |YouTube 'Elandrevlog'
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Escuchar historias como la de Luis y Paola, dos colombianos que decidieron empezar de nuevo en España, tiene algo que inspira. No son los primeros colombianos que deciden irse a España para trabajar en un oficio tradicional. Son de esas experiencias que muestran la cara real de emigrar y emprender: ilusión, miedo, sacrificio y trabajo diario. En una entrevista en el canal de YouTube 'Elandrevlog', cuentan cómo hace cinco años lo apostaron todo por un negocio propio. No fue una inversión pequeña ni un paso seguro, sino un salto al vacío. “Todos los ahorros y todo lo que teníamos lo invertimos en esta carnicería”, explican. Era un local que ni siquiera estaba acreditado, que llevaba un año cerrado, “de capa caída totalmente”, pero aun así decidieron arriesgarse porque sintieron que era su oportunidad.

Paola recuerda que su vida estaba construida en Italia. Llegó con 18 años y se adaptó rápido: “Yo llegué a Italia y yo me sentí como llegar a Colombia. Me encantó”. Allí pasó doce años trabajando, administrando una cafetería, mientras Luis trabajaba en una gasolinera. Pero para él la experiencia era distinta. Paola lo cuenta con claridad: “Él ya no estaba bien en Italia porque en Italia son más racistas, entonces él sí que notaba esa cosa”. Ella nunca lo sintió igual porque aprendió italiano, hizo su vida, pero la idea de un cambio empezó a rondar cuando apareció la posibilidad de viajar a España y hacerse con el traspaso de una carnicería.

Dejaron Italia para emprender en España

La oportunidad surgió casi de casualidad. Una amiga en España acababa de tener un bebé y fue entonces cuando supieron que el marido estaba vendiendo el negocio. “La idea un poco nos suena al momento pero pues es algo nuevo”, cuenta Paola, reconociendo el temor que produce empezar desde cero. Aunque Luis había sido carnicero en Colombia, no dejaba de ser “país nuevo… iniciar de cero”. El día antes de regresar a Italia fueron a ver el local, que estaba cerrado desde hacía un año, y allí sintieron algo difícil de explicar: “Entramos y es como cuando tú dices: aquí es. No sabes el por qué, pero tú dices aquí es… la química que puede sentir uno por una persona la puede sentir por un lugar”.

Tuvieron que esperar 4 meses para abrir

Decidieron hacerlo. Paola vendió todo lo que tenía, Luis viajó primero para hacer papeles y cerrar el traspaso, y ella llegó después “un 18 de febrero con todas mis maleticas y con lo que teníamos”. Pero pronto descubrieron que emprender no es abrir la persiana y esperar clientes. “Y lo ve uno muy fácil. Uno dice ‘abro, llegan los clientes y trabajo’, pero eso no es así”. La realidad fue mucho más dura. Tras comprar el negocio tuvieron que esperar cuatro meses para poder abrir por falta de documentos. “Tuvimos que estar cuatro meses… sin trabajar pero comiendo de los ahorros. Comiendo los ahorros y pagando alquileres, pagando servicios, pagando doble servicio, doble alquiler porque claro, es el negocio más casa y tirando de lo que teníamos”.

“Había días enteros de 25 euros de venta”

Cuando por fin llegó el día de abrir, la ilusión era enorme. Paola recuerda “la emoción, el hecho de que entra la gente, tanta ilusión, tanta alegría”. Pero esa alegría se desinfló rápido. “Ver que el segundo día, el tercer día… como que entre más días no iba más gente sino que era menos a menos”. La carnicería se vaciaba, las ventas no alcanzaban ni para cubrir gastos básicos. “Nosotros teníamos días enteros de 25 euros de venta 25 euros no pagas ni la energía”. Y en un negocio así no se puede ahorrar apagando cámaras o congeladores: “Aquí tiene que estar encendido 24 horas”.

Ese periodo fue una prueba también para su relación. Elandrev les pregunta si hubo quiebre como pareja, pero Paola responde que ocurrió lo contrario. “España nos unió muchísimo. Yo creo que hasta la dificultad hizo que nos uniéramos aún más porque nos teníamos el uno con el otro”. Sin embargo, admite que había reproches, porque ella sentía que lo había seguido a él: “¿Por qué nos vinimos para España? ¿Por qué no nos quedamos en Italia cuando en Italia estábamos bien?”. Fueron meses de lágrimas y desesperación: “Yo era una lloradera que eso no paraba… yo creo que poco me faltó para caer en depresión”. Porque emprender en un lugar donde nadie te conoce no es un cuento bonito, es sobrevivir día a día.

La pandemia fue su oportunidad: “El 2020 fue lo mejor”

La pandemia, paradójicamente, se convirtió en el punto de inflexión. Mientras muchos negocios cerraban, ellos encontraron una oportunidad en el servicio a domicilio y en las redes sociales. “El vecino del barrio nos empezó a conocer porque empezamos a prestar el servicio de a domicilio… y de ahí fue como se dice el despegue”. Paola lo resume con una frase que sorprende: “El 2020 para muchos fue algo terrible pero para nosotros el 2020 fue lo mejor porque fue donde verdaderamente despegó la carnicería, donde nos conocieron, donde verdaderamente nos dieron la oportunidad de entrar en sus casas”.

Hoy su carnicería es un negocio consolidado, donde elaboran productos caseros cada día. Paola lo repite con orgullo: “Hamburguesas… 100% caseras hechas por nosotros. Muy bien porque son sin conservantes… las hacemos diario a diario”. También preparan muslitos rellenos, albóndigas y todo tipo de elaborados “hechos aquí, elaborados aquí”, con “los secretos de Paolita”. La tienda además se ha convertido en un punto de encuentro para latinos y españoles, porque venden tanto cortes europeos como productos colombianos: “Aquí se encuentran para los latinos y para los europeos… traemos el bofe, el hígado, el chunchullo… todo eso también lo traemos por encargo”.

“Del cielo no llueve nada”

Paola termina dejando un mensaje claro para quien piense emigrar. No hay milagros ni caminos fáciles. “El dinero está hecho, hay que buscarlo. No vinimos a este país a rascarnos ni a pensar que lo que hay pues me va a caer del cielo; no, del cielo no llueve nada”. Para ella, salir de la zona de confort implica venir con mentalidad de trabajar en lo que sea necesario, porque “España te dará las posibilidades porque te las da verdaderamente”. Y en su caso, después de cinco años, lo sienten como una recompensa: “España en cinco años nos ha dado muchísimo más de lo que me ha podido dar Italia”.

La historia de Luis y Paola es la de tantos inmigrantes que levantan negocios desde la nada, con miedo, sacrificio y constancia. Detrás de un mostrador, detrás de cada corte de carne y cada cliente que entra, hay años de lucha que no se ven, pero que sostienen todo lo que hoy parece prosperidad.

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