Miguel Ángel (72 años), jubilado con una pensión de más de 2.000 euros, comparte piso por los precios del alquiler: “Empecé pagando 660 euros y ahora vivo con un joven de 24 años”

Su historia ilustra cómo el encarecimiento de la vivienda en España está obligando a los pensionistas a compartir piso para poder afrontar el alquiler.

Miguel Ángel (72 años), jubilado con una pensión de más de 2.000 euros, comparte piso por los precios del alquiler |Archivo
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El encarecimiento del alquiler en las grandes ciudades españolas está transformando los hábitos de convivencia y dificultando el acceso a la vivienda, un fenómeno que ya no solo afecta a los jóvenes, sino también a las personas mayores. 

Ante esta subida de precios, que ha afectado a numerosos pensionistas, ha provocado que compartir piso sea la única solución para poder asumir el coste de una renta que,  en muchos casos, ya supera ampliamente el 40% de los ingresos familiares.

Es el caso de Miguel Ángel, pensionista de 72 años que, tras décadas de vida independiente, se ha visto obligado a compartir piso con un joven de 24 años en Sevilla, también afectado por el elevado coste de la vivienda, como le ocurre a Begoña, pensionista que vive con 12 personas. “La economía me obliga a ello”, reconoce en una entrevista concedida a la Cadena SER.

Ahora paga más de un 20% de alquiler que hace tres años

El detonante, según explica, ha sido la fuerte subida del alquiler. “Empecé pagando 660 euros por un piso en la periferia del casco urbano. No era la mejor zona, pero estaba en buenas condiciones y la pensión, de unos 2.000 euros mensuales, me lo permitía”. Sin embargo, en apenas tres años, el alquiler ha subido un 23%, hasta rozar los 830 euros. “Ya no es la tercera parte de mi pensión, es casi la mitad”, lamenta.

Miguel Ángel asegura que ha intentado buscar alternativas, pero no ha encontrado opciones más económicas. “En Sevilla, menos de 820 u 830 euros no hay nada, y el mío puede considerarse incluso barato”. Por ello, ante este escenario, optó por publicar una oferta para compartir piso. “No es alquilar una habitación, es compartir el piso y los gastos, con alguien que también necesita una solución”, apunta, afirmando que la decisión no fue nada fácil.

Supone perder parte de mi libertad, tener que convivir con una persona que no conocía. Pero al final encontré a este joven, un cocinero titulado, que también invierte una tercera parte de su salario en el alquiler”.

Así, la experiencia de ambos evidencia hasta dónde ha llegado la crisis del alquiler en España, donde el precio medio de la vivienda en las grandes ciudades no deja de subir, y donde el salario mínimo o las pensiones medias resultan insuficientes para acceder en solitario a una vivienda digna.

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