La construcción en Alemania es dura, física y exigente, pero también está mucho mejor pagada que en otros países como España o Argentina. Esto es lo que describe Mariano Berlin, un argentino que vive en Berlín y que muestra su día a día como albañil en Alemania en un vídeo de su canal de YouTube ‘Universo Mariano’. Este argentino enseña cómo es una jornada real en una obra alemana, cuánto se cobra y por qué, pese al esfuerzo, muchos extranjeros ven en este oficio una oportunidad laboral estable.
“Estamos en la obra, ahora nos toca levantar estos 30 kilos hasta el departamento”, arranca Mariano mientras muestra una rehabilitación completa de un edificio antiguo donde varias empresas trabajan a la vez. Él se encarga de la fachada exterior, mientras que otra cuadrilla, formada por trabajadores ruso-ucranianos, realiza las tareas interiores.
Así es trabajar como albañil en Alemania
Desde el primer momento, Mariano deja claro que los materiales y las formas de trabajar son muy diferentes a las de Argentina. Las mezclas de arena y cemento llegan ya preparadas en sacos gigantes y solo hay que añadir agua en la máquina. “No es el balde clásico de albañil”, explica, mientras enseña herramientas más grandes y robustas.
Los ladrillos también cambian: algunos incorporan aislante térmico para proteger del frío y la humedad, algo fundamental en el clima alemán. “Seguramente estos son para la parte exterior, para frenar el frío”, comenta, reconociendo que no es un experto, pero que en casi tres meses ha aprendido bastante.
El proceso del revoque también está muy marcado: primero una tirada principal, después el alisado y, por último, los detalles finales antes de pintar. Todo está medido, organizado y supervisado. “Se nota el ladrillo antiguo y el nuevo, las ventanas nuevas, todo está en plena renovación”, explica mientras recorre el edificio.
Cuánto se cobra realmente en la construcción alemana
En lo económico, Mariano habla sin rodeos. Él ha llegado a ganar 80 euros diarios, en jornadas de unas siete horas. Pero aclara que los salarios oficiales van más allá del día a día. Según los datos que maneja, en Alemania como obrero se puede cobrar “entre 2.400 y 2.500 euros para alguien que no ha aprendido”.
Para quienes completan la formación profesional, que dura tres años, el salario anual sube unos 4.000 euros más. Y “para gente que ya es maestro 42.500 anuales".
Eso sí, el sueldo final depende de muchos factores: la clase de impuestos, si estás casado, si tienes hijos, la región donde trabajas o incluso la edad. “En Alemania el tema de los impuestos es clave”, explica Mariano, detallando las distintas clases fiscales.
Impuestos, sueldo neto y estafas a extranjeros
Uno de los aspectos que más sorprende a quienes llegan de fuera es el sistema de deducciones. Del sueldo bruto se descuentan el seguro médico, la jubilación y el seguro de desempleo, que, según Mariano, “funciona muy bien”.
Además, hay un detalle importante: la iglesia. “Si dices que sí al empadronarte, te sacan un porcentaje del sueldo que va directo a la iglesia”, advierte. Con todos los descuentos aplicados, de esos 2.400 euros brutos, el sueldo que queda “en mano” sería de 1.642,99 euros netos.
A cambio, las condiciones laborales son claras: en una empresa seria, el mínimo son 25 días de vacaciones pagadas, algo impensable en muchas obras de otros países.
Mariano también menciona que ha escuchado casos de estafas a trabajadores extranjeros, sobre todo de Europa del Este, aunque aclara que a él nunca le ha pasado. Su experiencia, por ahora, ha sido positiva: trabajo físico intenso, sí, pero con normas, contratos y derechos claros.