La UE cambia las normas y en 2026 va a exigir el pago de una tasa de de 3 euros a los paquetes pequeños que llegan por venta online

Se trata de una nueva tasa de aduana para el comercio online que venga de fuera de la Unión Europea.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea |AFP / Getty Images
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Hoy en día prácticamente todo el mundo compra online casi de todo, desde ropa hasta aparatos tecnológicos y mucho más. Y uno de los mercados más potentes en la venta online sin duda es el asiático, es raro la persona que no ha comprado alguna vez algún producto procedente de un proveedor de Asia, normalmente porque los precios suelen ser más baratos.

Aunque esto podría tener su fin, o al menos en lo que se refiere a los envíos pequeños, ya que la Unión Europea va a imponer una tasa de 3 euros a partir del 1 de julio de 2026 a los paquetes de menos de 150 euros que llegan al bloque, sobre todo desde China y a través de comercios en línea como Temu o Shein. El objetivo es cortar los envíos masivos de estos productos, que se han triplicado desde 2022 hasta los 4.600 millones de paquetes en 2024, lo que dificulta que las autoridades aduaneras puedan controlar su contenido y abre la puerta a posibles estafas o a la entrada de productos ilegales en Europa.

Los responsables de Economía y Finanzas de los Veintisiete consensuaron a finales de 2025 eliminar la exención de derechos de aduana vigente desde 1983 para los envíos cuyo valor no excede los 150 euros. Sin embargo, esta supresión no será plenamente efectiva hasta que la UE cuente con un centro de datos unificado, previsto para 2028. Para varios Estados miembros, el plazo resultaba demasiado largo para responder a una situación que consideran prioritaria, por lo que han acordado una solución provisional que permitirá empezar a gravar estos paquetes a partir del próximo 1 de julio, hasta que se implante el sistema definitivo.

La nueva tasa afectará al “93%” de todo el comercio online hacia la UE

En la práctica, el nuevo arancel se aplicará a todos los productos que entren en la UE desde vendedores de fuera del bloque inscritos en la ventanilla única europea del IVA para importaciones. De este modo, afectará a "el 93% de todos los flujos de comercio en línea hacia la UE", según detalló el Consejo de la UE. No obstante, esta medida es distinta de la tasa de gestión de dos euros que la Comisión Europea también ha planteado imponer a los paquetes que llegan al territorio comunitario y que todavía no ha recibido el visto bueno.

Los Estados miembros debatían dos alternativas para este gravamen temporal: establecer una tasa vinculada al valor de los productos o fijar la misma cuota para todos los envíos, opción defendida por Francia. Finalmente, se ha impuesto la propuesta francesa, país que lidera en la UE las iniciativas para hacer frente a las grandes plataformas chinas de comercio electrónico.

"Es una gran victoria para la Unión Europea. Europa actúa concretamente para proteger su mercado único, a sus consumidores y su soberanía", celebró el ministro francés de Economía, Roland Lescure. Además, recordó que Francia ya contempla aplicar a nivel nacional una tasa de gestión de dos euros a estos paquetes que, si obtiene la aprobación del Parlamento francés, podría añadirse a la europea acordada este miércoles. Por su parte, el ministro español de Economía, Carlos Cuerpo, mostró antes del encuentro su respaldo a adelantar el gravamen sobre los envíos de bajo valor para "controlar el flujo de este tipo de productos".

Podría afectar al 91% de 12 millones de paquetes diarios

Según las estimaciones de la Comisión Europea, el 91% de los 12 millones de paquetes diarios de menos de 150 euros que llegan a la UE tienen origen en China. Bruselas vincula este incremento al "crecimiento exponencial" de plataformas como Temu o Shein, que han captado a millones de consumidores europeos gracias a una "penetrante publicidad en línea, precios bajos y envíos ultra-rápidos".

Las instituciones europeas advierten de que esta avalancha de envíos directos al consumidor eleva el riesgo de entrada de productos falsificados o peligrosos, genera desequilibrios competitivos frente a los fabricantes europeos (obligados a cumplir la normativa comunitaria y a pagar impuestos cuando importan en grandes volúmenes) y, además, tiene un impacto negativo en el medio ambiente y facilita prácticas fraudulentas.

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