Las derramas son uno de los principales focos de conflicto en las comunidades de vecinos. Muchos propietarios creen que votar en contra en la junta, o no acudir a la reunión, implica no tener que pagar. Sin embargo, la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) deja claro que cuando la derrama se destina a actuaciones imprescindibles para el inmueble, todos los vecinos tienen que pagar.
La ley establece que todos los propietarios deben contribuir al pago de estas derramas, independientemente de que un vecino vote o no en contra, ya que se trata de gastos necesarios para garantizar el buen estado del edificio y la seguridad de quienes viven en él.
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La diferencia entre obras necesarias y obras de mejora es clave para entender cuándo una derrama es obligatoria. El artículo 10.1 de la Ley de Propiedad Horizontal establece que son obligatorias las obras destinadas al “adecuado mantenimiento y cumplimiento del deber de conservación del inmueble y de sus servicios e instalaciones comunes, incluyendo en todo caso, las necesarias para satisfacer los requisitos básicos de seguridad, habitabilidad y accesibilidad universal, así como las condiciones de ornato y cualesquiera otras derivadas de la imposición, por parte de la Administración, del deber legal de conservación”
La derrama es obligatoria aunque un vecino vote en contra
Cuando una obra tiene la consideración de necesaria, la derrama que la financia también lo es. Así lo refuerza el artículo 9.1 e) de la LPH, que obliga a todos los propietarios a contribuir a los gastos generales para el adecuado sostenimiento del inmueble conforme a su cuota de participación.
Por ello, si un vecino no está de acuerdo con la realización de la obra o vota en contra de la misma, no estará exento de pagar la misma, al igual que tampoco lo está si no acudió a la junta. Ya que la ley prioriza el interés general del edificio sobre la voluntad individual de cada propietario cuando se trata de actuaciones imprescindibles.
Cuando un vecino se niega a abonar una derrama destinada a obras necesarias, la comunidad está legitimada para reclamar la deuda por la vía legal. La Ley de Propiedad Horizontal permite iniciar un procedimiento de reclamación para exigir el pago de las cantidades adeudadas, que puede acabar incluso con el embargo de bienes si la deuda persiste.
Además, mientras mantenga la deuda, el propietario puede ver limitado su derecho de voto en las juntas, aunque sigue estando obligado a cumplir con los pagos acordados por la comunidad.
La diferencia con las derramas por obras de mejora
No ocurre lo mismo con las derramas destinadas a obras de mejora. En estos casos, la Ley de Propiedad Horizontal sí contempla supuestos en los que determinados propietarios pueden quedar exentos del pago, especialmente cuando el coste supera los límites económicos establecidos por la norma.