Juan Martínez (emprendedor) rechaza a los 31 años cobrar la pensión máxima de por vida porque quiere trabajar: “me entierran en vida”

Pidió que revisaran su grado para que le concedieran el grado mínimo de incapacidad permanente, y no el máximo, para así poder montar su propio negocio.

Juan Martínez, fundador de Reformer |Pódcast Rompiendo el molde’ (YouTube)
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Hay personas que no escogen la vía fácil. Que, aun pudiendo tener su sustento económico “resuelto”, deciden dar un paso al frente y arriesgarlo todo por ese proyecto que tienen en mente. Incluso cuando las circunstancias no acompañan, las condiciones no son las mejores y la lógica invita a quedarse quieto. Es el caso de Juan Martínez Núñez quien pasó de tener la ‘vida perfecta’ a enfrentarse con un tumor cerebral del tamaño de una pelota de golf.

En una entrevista para el pódcast ‘Rompiendo el molde’, cuenta que la primera vez que lloró fue cuando un cirujano le informó de que nunca podría practicar los deportes que tanto amaba, como el esquí. “Si conseguimos quitarte el tumor y va todo bien, que esperamos que va a ocurrir, te tienes que olvidar de por vida de esos deportes”, le dijeron, manifestando que fue ahí cuando lloró, “pero no cuando me diagnosticaron el tumor”.

Durante su lucha contra el tumor cerebral, sobrevivió a una primera operación que debió ser suspendida de emergencia debido a un edema cerebral crítico que puso en riesgo su vida, enfrentando posteriormente severas complicaciones médicas. Para lograr extirparlo, los cirujanos tuvieron que vaciarle por completo el oído izquierdo, a lo que se sumaron daños en el nervio óptico que le provocaron pérdida parcial de la vista y visión doble durante meses.

Asimismo, padeció una grave parálisis facial que le desfiguró el rostro y le hizo perder su identidad física, requiriendo una compleja cirugía reconstructiva en la que los médicos le injertaron un nervio de la lengua en el nervio facial para recuperar la movilidad. Un cuadro médico que no hace más que ejemplificar su espíritu luchador y por el que, también, le concedieron una pensión de incapacidad permanente absoluta. Si bien la rechazó.

Rechaza una pensión vitalicia para emprender: “lo llevaba dentro”

Juan Martínez rechazó cobrar la pensión de incapacidad permanente absoluta, que permite cobrar el 100% de nuestra base reguladora. “No tenía ni idea. Digo, ‘¿Qué es eso?’ Dice, ‘usted va a recibir de por vida una pensión, además la máxima pensión’. Y dije, ‘¿Cómo?’ Dice, ‘Sí, que usted ya no está en condiciones de trabajar’. Y me quedé así y le dije, ¡Pero, ¿cómo de por vida?’ Me dijo, ‘usted no es consciente en qué situación está…’ Le dije, pero ustedes me entierran en vida’”, fue la conversación que mantuvo.

Para este emprendedor, todo un ejemplo de superación, era impensable cobrar una pensión así con 31 años. Así que la rechazó y esta fue su respuesta: “Voy a dedicarme al mundo de de la nieve, a montar una empresa, porque siempre he querido ser emprendedor. Lo llevaba dentro”.

Así, impulsado por su juventud y sus ganas de trabajar, Juan solicitó que se revisara su caso y pidió el alta médica. Logró que su expediente pasara por varias fases, rebajando su estado a una incapacidad permanente total y, finalmente, a una incapacidad permanente para su profesión habitual, en este caso de jefe de obra. Al tomar esta decisión, renunció a la pensión máxima absoluta (quedándose con aproximadamente la mitad del importe) a cambio de recuperar el derecho legal a trabajar en otros ámbitos.

Gracias a esto, pudo fundar su propia marca de ropa de esquí, sabiendo desde el principio que tenía que estar “al lado de una estación potente”. “Dudé entre Alpes, Andorra y Baqueira Beret. Y bueno, había empleado tanto dinero el Estado conmigo, con los hospitales, tengo una pensión de jefe de obra, y era un gran motivo para mí el intentar en la medida de lo posible retornar lo que me había dado la sanidad pública, la universidad. Yo fui a una escuela de ingenieros pública”, explica.

Por ello, cuenta que quería emprender aquí, en España, para intentar devolver aunque fuera parte de lo que él había recibido: “Irme, por ejemplo, a los Alpes y sacar la marca desde Francia o desde Italia, pues fue una razón que no, no me veía. Y me fui al Valle de Arán”.

Esa marca es Reforcer, inspirada precisamente en esa superación de su fundador, tal y como se indica en su página web: “Nace bajo el afán de superación a nivel personal y deportivo. En la vida tenemos muchas montañas que subir. También tenemos que prepararnos para hacer frente a las tormentas. La clave está en no rendirse, no se trata de resistir sino de reforzar nuestras capacidades, aceptar lo inevitable y transformar cada desafío en una oportunidad de superación. El valor de conectar con la montaña, cuidarla y protegerla”.

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