Los mercadillos esconden historias más allá de la simple venta de ropa o artículos a precios más bajos que en las tiendas habituales. Entre puestos de ropa, fruta y verdura fresca o juguetes, está el de José Fernando Martín Rueda, que vende antigüedades en el rastro de Fuengirola, lo cual compagina con otro empleo en el ayuntamiento de su pueblo. Para él, vender en los mercadillos no es solo una forma de ganar un dinero extra, sino algo que le viene “de dentro”.
José Fernando lo cuenta en una entrevista en el canal de YouTube Una Mezcla To’. “Yo trabajo en mi pueblo en el ayuntamiento y esto lo tengo como un hobby, porque siempre me ha gustado la compra y la venta”, explica. Antes de dedicarse a las antigüedades, vendía fincas, casas e incluso caza. “Me han ido saliendo oportunidades con cosas antiguas y, a la presente, me va bien. Hombre, no para comer, pero una ayuda sí”.
En su puesto se pueden encontrar piezas que llaman la atención de cualquier curioso: una máquina de escribir de punzón Mignon, figuritas de bronce, teléfonos antiguos, centralitas telefónicas o incluso un sismógrafo para detectar terremotos. “Yo creo que tengo unas piezas que pueden interesar a los clientes que vienen al mercado”, asegura, detallando precios que van desde pequeños objetos de colección hasta máquinas que superan los 200 euros.
Solo trabaja los sábados y domingos
Uno de los principales problemas de este trabajo es la falta de continuidad. “El problema que hay es que solamente es sábado y domingo, que no hay todos los días mercadillos”, lamenta. Si pudiera vender a diario, dice, “sí podría comer perfectamente”, pero la realidad es otra.
Aun así, las jornadas son largas. Los sábados y domingos empieza temprano y puede terminar de noche. “Esto en una hora se monta y después otra hora para desmontar”, explica este vendedor ambulante. El resto del tiempo lo pasa atendiendo a los clientes, esperando a que aparezca esa persona que se enamore de una pieza concreta.
Porque si algo define este oficio es la incertidumbre. “Aquí se puede vender 500, 600, 700 euros y, por ejemplo, la semana pasada vendí 60”, resume con crudeza. “No sabes cuándo va a venir el cliente ni sabes lo que va a comprar”. Hay días en los que se vuelve a casa satisfecho y otros en los que el balance es desalentador. “Hay días que voy triste y otros que voy alegre”, reconoce.
Algunos productos pueden darle hasta un 30% de beneficio
Aunque las grandes piezas llaman la atención, no siempre son las que más se venden. “Los teléfonos salen muy bien, el tema de los cursillos también sale muy bien y después las cosas pequeñas”, detalla. Anillos de plata, armónicas, billetes antiguos o cartuchos de pesetas suelen tener más salida que objetos grandes y caros.
Además, parte del negocio está en comprar. José Fernando coloca un cartel de “compro antigüedades” y son los propios particulares los que se acercan a ofrecer mercancía. “En unos productos puedes tener un 30%, en otros un 20% y en otros nada”, explica. A veces incluso vende artículos por el mismo precio al que los compró, simplemente para mover género y seguir rotando el puesto.
Un trabajo que “te tiene que gustar”
Para José Fernando, este no es un trabajo para cualquiera. “Esto te tiene que gustar. Tiene que nacer de dentro”, afirma con rotundidad. Habla también de las dificultades para conseguir una plaza en los mercadillos: “Para conseguir esta plaza estuve cinco años esperando”. En otros municipios, como Torremolinos, el proceso fue similar y llegó a esperar dos años más.
Su mensaje final es realista y poco idealizado. “Por lo menos para comer… si quiere ganar dinero, que estudie, que machaque”, aconseja. Aun así, defiende que si alguien tiene vocación, con paciencia y constancia se puede ir avanzando. “Esto es un mundo muy diferente”, concluye.
La historia de José Fernando refleja una realidad poco conocida: la de quienes viven entre la pasión por lo antiguo y la inseguridad de no saber cuánto se venderá cada fin de semana. Un oficio sin nómina fija, sin garantías, pero con algo que para él es imprescindible: disfrutar de lo que hace.