Fabricio Coronal, albañil ecuatoriano en España: "Aquí cada vez se cobra menos; en otro año ya con almorzar y un poquito de dinero ya estaría bien"

Este albañil que lleva 24 años en España denuncia la caída de los salarios en la construcción y pide a los obreros que cobren más.

Fabricio Coronal, albañil ecuatoriano en España: "Aquí cada vez se cobra menos; en otro año ya con almorzar y un poquito de dinero ya estaría bien" |'Fabricor' Youtube
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La construcción es uno de esos sectores que nunca para. Siempre hay una reforma pendiente, un suelo que cambiar o un baño que renovar. Sin embargo, detrás de cada pared recta y cada azulejo bien colocado hay una realidad que pocas veces se ve. Fabricio Coronal, albañil ecuatoriano y dueño de la empresa de reformas Fabricor, ha puesto voz a una indignación compartida por muchos profesionales del sector: en España se cobra cada vez menos en la construcción, mientras todo lo demás sube.

En uno de sus vídeos, grabado con las manos sucias de obra y a media tarde de un sábado, Fabricio reflexiona sobre cómo se percibe su oficio. “Parece que si no has estudiado, eres albañil y coges la paleta”, lamenta, dando a entender así que la construcción es un trabajo para aquellos que no quieren estudiar. Eso sí, ser un buen albañil no es sencillo. Requiere técnica, experiencia y formación constante. “Hoy en día los trabajos exigen calidad, y me parece bien que se exija”, afirma. Lo que no le parece justo es que esa exigencia no vaya acompañada de un salario acorde.

Fabricio es solo un caso más de migrante dedicado a uno de esos oficios tradicionales que tienen falta de relevo generacional porque los jóvenes españoles no quieren hacerlo. Casos como el de Andrés Tavera o Juan Manuel, son cada vez más comunes en España, extranjeros que trabajan como albañil o como pintor en España. En el caso de Fabricio, él ya lleva 24 años en España, como indica en la descripción de su canal de Youtube, por lo que sabe un poco como funcionan las cosas aquí.

Un oficio duro que pierde valor

Fabricio describe la construcción como un trabajo físico, exigente y lleno de responsabilidad. No se trata solo de levantar paredes: hay que marcar niveles, plomos, escuadras y respetar los tiempos de secado de los materiales. Un error puede arruinar una reforma entera. Aun así, denuncia que la mano de obra se paga cada vez peor.

“Aquí en España se cobra menos. Se cobra menos cada vez más, pero los materiales cada vez suben más, están por los aires... un euro o dos euros de una cosa o de otra, y va subiendo, y es una pena que la mano de obra cada vez baje”, explica, mencionando cómo un euro o dos más en cada producto acaba disparando el presupuesto. Mientras tanto, el precio del trabajo del albañil va a la baja. Para él, esta situación es un sinsentido: más costes, más exigencia y menos ingresos.

Utiliza una comparación clara: si encuentra a alguien que cobra más y trabaja mejor, lo ve lógico. El problema surge cuando otros cobran menos y hacen peor el trabajo, degradando el sector entero. “Eso nos afecta a todos”, sostiene.

Trabajar más para ganar menos

El vídeo no se graba desde un despacho, sino desde la obra. Son las 4:22 de la tarde de un sábado y Fabricio sigue trabajando sin parar a comer para poder avanzar y empezar el yeso o el suelo. Una escena que resume bien su mensaje: más horas, más esfuerzo y menos reconocimiento.

Con cierta ironía, compara su situación con otros oficios. “Con todo el respeto a los panaderos”, dice, “pero si no me gano la vida como albañil, mejor negocio es ser panadero”. No por desprecio, sino por la desproporción entre responsabilidad, desgaste físico y salario.

Lo que más le duele no es solo el dinero, sino la falta de valoración del trabajo bien hecho. Cuenta cómo muchas veces rechazan su presupuesto por ser “más caro” y luego lo llaman para arreglar un trabajo mal ejecutado. “Ahí es cuando molesta”, reconoce.

“Hagamos conciencia y cobremos más”

El mensaje final de Fabricio es una llamada directa a sus compañeros de profesión. Pide conciencia colectiva: si los materiales suben, la mano de obra también debería subir. No se trata de cobrar por cobrar, sino de encontrar un equilibrio entre satisfacción moral, profesional y económica.

“Cada vez gano menos y trabajo más, y no hay una recta donde se equilibren las cosas, no, esto va cada vez subiendo. En otro año ya no sé, pues con almorzar y un poquito de dinero ya estaría bien", resume Fabricio sobre la devaluación de su trabajo.

Fabricio cierra su reflexión con un saludo a todos los albañiles que hacen “trabajos bonitos, con ganas y voluntad”. Un mensaje que pone sobre la mesa una realidad incómoda: sin salarios dignos, los oficios esenciales corren el riesgo de quedarse sin futuro.

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