Con el inicio de 2026, el Gobierno de España ha empezado a trabajar para volver a subir el Salario Mínimo Interprofesional, el cual se espera que alcance los 1.221 euros mensuales brutos por catorce pagas. A pesar de esta subida, la realidad es que debemos de mirar el salario medio, ya que es la media de los que cobramos a nivel nacional y compararlo con Europa y el resto de nuestros socios europeos. Según los datos de Eurostat y las proyecciones de salarios medios a tiempo completo para este año, el mapa de Europa ha cambiado. Es decir, ya no existe esa división simplista entre el “rico Oeste” y el “pobre Este”. La realidad es que España e Italia se han quedado descolgadas del núcleo europeo, viendo cómo antiguas economías pasan por encima en términos de salario bruto anual.
Según los últimos datos, España tiene un salario medio bruto anual de 33.700 euros brutos al año. Puede parecer una cifra digna y mucho pensar “quien gana eso hoy en día”, pero si levantamos la vista hacia nuestros vecinos europeos, el panorama es muy distinto. Eslovenia, un país que hace dos décadas miraba al sur de Europa como un modelo a seguir, hoy registra un salario medio de 35.133 euros, superándonos por primera vez de forma clara y consolidada.
Salario medios en Europa
Para entender dónde estamos, hay que mirar cómo se ha roto el mercado único en tres velocidades muy marcadas. Ya no se trata solo de cobrar más o menos; se trata de capacidades de vida radicalmente distintas.
Así se configura el ranking del sueldo medio anual en 2026:
Los países que ganan más de 50.000 euros anuales
En la estratosfera económica, el norte de Europa sigue operando bajo unas reglas que nos suenan a ciencia ficción. Aquí, la productividad y el alto valor añadido permiten unos sueldos que duplican a los españoles.
- Luxemburgo: 82.969 euros al año. Sigue siendo la excepción dorada del continente, pero teniendo en cuenta que el perfil de trabajadores es más financiero.
- Suiza: 75.062 euros al año. Aunque no está en la Unión Europea, marca el techo salarial del continente.
- Dinamarca e Islandia: Superan los 70.000 €.
- Alemania: 53.791 euros al año. Pese a su crisis industrial y el estancamiento reciente, el trabajador alemán medio sigue ganando 20.000 euros más al año que el español.
- Países Bajos y Austria: Rozan los 58.000 €, consolidándose como las economías más robustas del centro del continente.
Francia y Eslovenia, por encima de los 35.000 euros
En esta franja es donde se ha producido el movimiento tectónico. Francia se mantiene como el último bastión de los salarios “altos” del sur, pero la noticia es quién le sigue los pasos.
- Francia: 43.790 euros al año. Mantiene una distancia de seguridad de 10.000 euros respecto a España, actuando de colchón entre el norte y el sur.
- Eslovenia: 35.133 euros al año. Es el dato del año. El pequeño país alpino ha completado su convergencia y ya paga mejor a sus trabajadores medios que la cuarta y tercera economía de la zona euro.
España e Italia por debajo de los 35.00 euros
Aquí es donde duele mirar. España e Italia, las potencias latinas, se han quedado estancadas en una trampa de productividad y salarios que apenas cubren la inflación acumulada.
- España: 33.700 euros al año. Hemos perdido la posición frente al Este más dinámico.
- Italia: 33.523 euros al año. El estancamiento italiano es crónico, situándose ya nominalmente por debajo de España en algunos indicadores, algo impensable hace quince años.
- Malta: 33.499 euros al año. Cierra este grupo de estancamiento mediterráneo.
Los países con los salarios más bajos
Por detrás, la brecha se cierra a una velocidad de vértigo.
- Lituania y Estonia: Rozan los 27.000 - 29.000 € y subiendo.
- Portugal: 24.818 euros al año. Nuestro vecino sigue lejos, pero con una presión inflacionaria en vivienda que hace que esos 24k cundan mucho menos que antes.
- Polonia: 21.246 euros al año. Aunque nominalmente sigue lejos, su coste de vida ajustado hace que la sensación de prosperidad en Varsovia empiece a rivalizar con la de Madrid.
España con sueldos de segunda y alquileres de primera
El problema de España en 2026 no es solo que Eslovenia nos haya adelantado. Es que esos 33.700 euros brutos (que se quedan en mucho menos tras el IRPF) tienen que enfrentarse a unos costes de vida de “primera división”.Mientras un trabajador medio en Berlín paga unos 1.220 euros por un apartamento de una habitación, en Madrid el precio medio se ha disparado a 1.450 euros. Es decir, ganamos 20.000 euros menos que los alemanes, pero pagamos 230 euros más por el alquiler en nuestra capital.
Esta desconexión total entre salarios y vivienda es lo que define el malestar social de 2026. Los datos macro dicen que España “va bien” y crece por encima de la media, pero la realidad microeconómica es que el salario medio español ha perdido su capacidad de ser el garante de una vida de clase media. Hemos dejado de ser la “clase media” de Europa para convertirnos, junto a Italia, en el nuevo “sur barato” para el turista, pero “caro e inalcanzable” para el residente local.
Las razones de las diferencias salariales
Las diferencias salariales dentro de Europa no van solo de “unos pagan más porque sí”. Detrás suele haber el tipo de economía que tiene cada país, su productividad y el peso de sectores que generan mucho valor. Cuando mandan actividades como finanzas, tecnología o industria avanzada, los salarios tienden a subir (como es el caso de Suiza). Cuando el empleo se concentra más en agricultura, textil o servicios básicos, es más difícil que las nóminas despeguen.
Y luego está la parte que se nota en la calle. Según explica EuroNews La OIT y el Instituto Sindical Europeo explica que donde hay sindicatos la negociación colectiva está más extendida, los sueldos suelen resistir mejor. En cambio, si hay poco sindicalismo y encima el paro aprieta, el trabajador negocia con menos margen. Esa combinación se repite mucho en varios países de Europa central y oriental, que siguen estando entre los que menos tasa de afiliación sindical tienen.
Ahora bien, la película cambia un poco cuando se mira el salario con el coste de la vida incluido. Ahí entra el estándar de poder adquisitivo (SPA), que viene a decir: “vale, cobras menos en euros, pero… ¿qué te puedes permitir realmente con ese dinero?”. Con ese ajuste, la brecha se estrecha. A jornada completa, se pasa de unos 21.644 SPA en Grecia a 55.051 SPA en Luxemburgo. La distancia entre el más alto y el más bajo baja a unas 2,5 veces. Y en la parte alta, además de Luxemburgo, aparecen países como Bélgica, Dinamarca, Alemania y Austria, todos por encima de 48.500 SPA.
En el otro extremo, siguen quedándose atrás Grecia, Eslovaquia, Hungría, Bulgaria y Estonia, con cifras por debajo de 28.000 SPA. Y aquí se entiende otra idea clave: el coste de la vida empuja mucho el “salario aparente”. En países donde los precios son más altos, es normal ver salarios nominales más altos, pero eso no siempre significa que se viva mejor.
De hecho, cuando se hace el cambio a SPA, algunos países se mueven bastante en el ranking. Rumanía, por ejemplo, sube posiciones y sale mejor parada cuando se compara lo que realmente rinde el sueldo. Estonia, en cambio, baja puestos cuando se descuentan las diferencias de precios.
Y si todo siguiera como en los últimos cinco años, con el mismo ritmo medio de subida, la previsión es que el salario medio en la UE pueda rondar 41.600 euros nominales y cerca de 43.400 en 2026.