El FMI enfría el crecimiento económico de España por el impacto de la guerra en Irán

El organismo rebaja al 2,1% la previsión del PIB para 2026 y al 1,8% para 2027 por el encarecimiento del petróleo

Dos personas repostando en una gasolinera |David Zorrakino | Europa Press
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja sus proyecciones de crecimiento económico para España en los próximos años como consecuencia del impacto del conflicto en Oriente Próximo. En su último informe, el organismo sitúa el avance del PIB en el 2,1% en 2026 y en el 1,8% en 2027, lo que significa un recorte de dos y una décima, respectivamente, respecto a sus estimaciones anteriores, en el mes de enero.

Pese a esta corrección, la institución sostiene que la economía española mantendrá un ritmo de expansión “sólido” a corto plazo. El principal factor de riesgo identificado es el encarecimiento del petróleo, derivado de la escalada bélica entre Irán, Estados Unidos e Israel, que afectará de forma directa a los costes energéticos y, por extensión, a la actividad económica.

El petróleo presiona y las renovables amortiguan

El FMI subraya que el impacto del conflicto será desigual dependiendo de la fuente energética, es decir, de si se analiza el petróleo o el gas. Mientras que el aumento del precio del crudo tendrá un efecto negativo claro, el encarecimiento del gas será más limitado en España gracias al aumento de las energías renovables en el sistema eléctrico.

En este sentido, Romain Duval, jefe de misión del FMI para España, destaca que, tras la guerra de Ucrania, el país ha reforzado su posición relativa frente a otros socios europeos en materia energética. “España se verá menos afectada que algunos de sus pares de la zona euro en lo que respecta al gas”, señala, aunque advierte de que esta ventaja no se extiende al petróleo.

El organismo prevé además que la inflación se sitúe en torno al 3% a finales de 2026, antes de moderarse hasta el 2,2% en 2027, en un contexto marcado por la evolución de los precios energéticos.

La demanda interna sostendrá el crecimiento

A pesar de este entorno adverso, el FMI identifica a la demanda interna, es decir, los propios españoles, como el principal motor de la economía. El consumo privado seguirá respaldado por el crecimiento de los salarios y un mercado laboral que continúa mostrando dinamismo, así como por una reducción progresiva de la tasa de ahorro de los hogares.

La inversión, por su parte, se verá impulsada por el último tramo de los fondos europeos Next Generation EU y por el repunte de la construcción de vivienda. Estos factores compensarán parcialmente la pérdida de impulso en sectores como el turismo o el crecimiento de la población activa, que habían sostenido la expansión en los últimos años.

Riesgos a la baja y volatilidad geopolítica

El FMI advierte, por otro lado, de que los riesgos para la economía española se inclinan “mayormente a la baja”. Un conflicto prolongado en Oriente Próximo podría traducirse en un aumento más persistente de los precios de la energía, un endurecimiento de las condiciones financieras y más incertidumbre, con efectos negativos sobre la inversión y el consumo.

A ello se suman otros factores externos, como el recrudecimiento de tensiones comerciales globales, y elementos internos como la división política, que, según el organismo, podría dificultar la aplicación de las medidas necesarias para garantizar la sostenibilidad fiscal, por la imposibilidad de alcanzar acuerdos. 

Factores que podrían mejorar el escenario

En el lado positivo, el FMI identifica varios factores que podrían sostener o incluso impulsar el crecimiento. Entre ellos, destaca la mayor resiliencia del turismo, que podría actuar como refugio ante la inestabilidad en otras regiones y favorecer a España mediante un desvío de visitantes hacia destinos alejados del conflicto. Asimismo, el organismo apunta a que una política migratoria favorable contribuiría a mantener el aumento de la población activa y a que una reducción más rápida de la tasa de ahorro de los hogares, hasta niveles previos a la pandemia, podría traducirse en un mayor dinamismo del consumo.

A pesar de los aspectos positivos, el organismo insiste en la elevada incertidumbre del contexto actual. “La situación sigue siendo muy volátil”, advierte Duval, subrayando que la evolución de los precios energéticos será determinante para el rumbo de la economía española en los próximos años.

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