El panorama laboral para los jóvenes en España es desolador. De acuerdo a los últimos datos, hay 479.000 jóvenes menores de 25 años desempleados en nuestro país. Tenemos a toda una generación que acumula títulos universitarios, másteres y cursos de idiomas que se encuentran con un mercado saturado que apenas ofrece contratos precarios o largas etapas de prácticas no remuneradas.
Muchos sueñan con oficinas, teletrabajo o emprender con la startup que revolucione el mercado, sin embargo, se encuentran con el paso de los meses sin una sola oportunidad real de ganarse la vida o incluso llegar a independizarse.
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Pese a ello, al otro lado del charco se encuentra Daniel Tom, un joven que rompe este esquema. Frente a la búsqueda constante del ‘trabajo perfecto’, este emprendedor ha construido de cero un negocio altamente rentable en un sector al que casi nadie miraría: el alquiler y limpieza de baños portátiles.
Mientras unos esperan la llamada de la empresa a la que se postularon, Daniel madruga cada día para conducir un camión y vaciar residuos comerciales, demostrando que el éxito financiero muchas veces se esconde en los trabajos que nadie más quiere hacer.
“Eres tu propio jefe”
El día a día de Daniel comienza mucho antes de que salga el sol, que es cuando revisa su ruta y prepara su camión cisterna. Como él mismo bromea, “ese olor te despierta”. Y no se equivoca. La crudeza de su trabajo lleva consigo mangueras, tanques, válvulas y químicos que le ayudan a lidiar con excrementos a diario.
Al estar en carretera gestionando sus propios tiempos y sin un supervisor vigilando cada uno de sus movimientos, asegura que “prácticamente llegas a ser tu propio jefe”. Lidiar con el vandalismo o baños portátiles incendiados y repletos de grafitis es parte de su oficio. “Este negocio no es glamuroso y no tengo gente haciendo fila para limpiar los baños, pero definitivamente hay cosas que hacen atractivo este trabajo”, dice.
Pero, ¿cuál es ese atractivo? Tal y como detalla, el esfuerzo físico rinde frutos rápidamente: “El trabajo es constante y huele a dinero”, detalla. Desde que puso en marcha su proyecto, la empresa ha crecido de forma constante.
En 2025 había alcanzado ya los 4,3 millones de euros. Una gran parte de los ingresos proviene de alquileres a largo plazo, con tarifas mensuales desde 160 euros y los de eventos puntuales alcanzan los 200 y 400 euros. Actualmente, Daniel tiene a su cargo a 19 personas, cuyos costes laborales representan el 30% de los ingresos.