Cuando surgen problemas con los inquilinos, algunos propietarios optan por medidas desesperadas como entrar en la vivienda sin permiso o cambiar la cerradura para “solucionar” la situación por su cuenta. Pero este tipo de acciones pueden salirles muy caras, tanto en lo legal como en lo económico.
El abogado experto en alquileres, Alberto Sánchez, lo advierte a través de sus redes sociales LegalMente, “cambiar la cerradura de tu inquilino puede ser constitutivo de un delito de coacciones y meterte en problemas mucho mayores.”
No solo eso. Sánchez recuerda que entrar en la vivienda sin el consentimiento del inquilino puede ser constitutivo de un delito de allanamiento de morada. Y por si fuera poco, cortar la luz, el agua o cualquier otro suministro también puede llevar a los tribunales al propietario, al considerarse igualmente un delito de coacciones.
Buenas ideas y malas ideas si eres propietario
Frente a estas malas ideas como casero, el abogado pone el foco en lo que realmente funciona, que es la prevención. Sánchez insiste en que, como propietario, “te estás jugando muchísimo” cada vez que firmas un contrato de alquiler, pues estás cediendo una vivienda que puede valer cientos de miles de euros a una persona que, en muchos casos, no conoces de nada y por un periodo largo de tiempo.
Su principal consejo es no dejarse llevar por vídeos o modelos genéricos de internet, sino informarse siempre con un profesional para asegurarse de que el contrato recoge todos los derechos y obligaciones de ambas partes.
Si se busca una protección extra, el experto recomienda valorar la contratación de un seguro de impagos de alquiler. Aunque puede reducir la rentabilidad de la vivienda, este tipo de seguros ayudan a seleccionar inquilinos solventes, cubren el pago durante un tiempo si el inquilino deja de pagar y, además, asumen los costes del proceso judicial en caso de desahucio. Eso sí, Sánchez advierte de la importancia de leer bien la letra pequeña de cada póliza antes de contratar.