Llegar a fin de mes es un problema para muchas familias, y muchas tienen que apretarse el cinturón para poder hacer frente a los gastos del día. Pero algunas buscan el ahorro de una forma más drástica y cambiar por completo de estilo de vida y es justo lo que explica Ali, una creadora de contenido y coach de vida británica, que decidió dejar de pagar alquiler y mudarse, junto a su familia, a una caravana de tres habitaciones en el sur de Gales. El resultado es que ahorra aproximadamente 870 euros al mes y no paga alquiler, ni renta de terreno, ni facturas elevadas de calefacción.
Durante años, según recogen desde The Sun, Ali, su esposo y su hijo vivían en un piso alquilado, con las típicas cargas de alquiler y facturas que se acumulan. En lugar de seguir gastando su dinero en estos conceptos decidieron buscar una alternativa más económica y sostenible. La solución fue comprar una caravana de segunda mano por unos 7.600 euros, entrega incluida, que estaba en “perfectas condiciones”.
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Ali explica a través de sus redes sociales @livinglifedifferently (“vivir la vida de manera diferente”), que esta medida se tomó justamente por el ahorro económico. “Ahorrar 870 € al mes fue lo que hizo que mi pareja y yo decidiéramos dejar nuestro piso y vivir aquí”. Desde entonces, han vivido de forma permanente en esa caravana durante cinco años, situada en los terrenos de una granja que pertenece a la familia del suegro, lo que les evita pagar alquiler del espacio.
Vivir sin alquiler y sin frío en invierno
Uno de los prejuicios más comunes sobrevivir en una caravana es que el invierno pueda resultar muy duro. Sin embargo, la mujer desmiente ese mito y aunque reconoce que “el espacio es limitado, sin duda”, asegura que su vivienda móvil no pasa frío gracias a varios elementos que mejoran su confort.
La caravana cuenta con doble acristalamiento, aislamiento bajo la estructura y dos calentadores diésel, lo que contribuye a mantener el interior cálido incluso en los meses fríos. Según Ali, esto significa que no solo no sufren el frío extremo, sino que además su calefacción es económica y sin problemas de humedad.
Una opción que “no es para todos”, pero sí accesible
En sus publicaciones reconoce que vivir en una caravana “definitivamente no es para todos”, pero su experiencia demuestra que sí puede ser una opción viable y confortable para quienes buscan reducir gastos y ganar libertad financiera. Con 870 euros al mes que ahora no destinan a alquiler, calefacción o mantenimiento, la familia ha logrado un alivio presupuestario considerable que, según ella, vale claramente la pena.