Son muchas las personas que, pese a haber superado ampliamente la edad habitual de jubilación, siguen activas en su trabajo, ya sea porque necesitan el dinero para mantenerse o porque realmente les apasiona lo que hacen. Es el caso de una panadera francesa de 97 años que decidió jubilarse al mismo tiempo que su hijo de 67 años, cerrando así un negocio familiar que había estado funcionando durante generaciones.
Según informan los medios locales, la panadería, ubicada en el municipio de Arandon‑Passins, llevaba abierta desde 1850 y fue gestionada por distintas generaciones de la familia. El 1 de octubre de 2025, madre e hijo decidieron cerrar definitivamente el local, que también incluía un pequeño bar, poniendo fin a más de siglo y medio de actividad ininterrumpida.
La noticia no pasó desapercibida entre los vecinos. Muchos de ellos se reunieron en el patio de la escuela local para rendirles homenaje, y es que la panadería había sido durante años un punto de encuentro en la vida cotidiana del pueblo.
Se están adaptando a su nueva rutina
Aunque ya no trabajan, madre e hijo no han dejado del todo atrás su rutina. La nonagenaria asegura que no se ha aburrido desde que se jubiló, pero reconoce que echa de menos los sonidos y gestos cotidianos del oficio, como el timbre o las conversaciones con los clientes. “Ya me levanto a las 8 en lugar de a las 6”, explicó, mostrando que la adaptación a una nueva rutina aún está en proceso.
El hijo, por su parte, no ha dejado de visitar la antigua panadería, que ahora permanece cerrada. Para evitar que el espacio se sintiera vacío, ha decorado el interior con un árbol de Navidad y un belén. Incluso ha confesado que sigue horneando pan para sí mismo, aprovechando que el horno aún está en funcionamiento en la trastienda, que también era la vivienda familiar.
Esta jubilación conjunta ha despertado el interés no solo de sus vecinos, sino de personas en distintos puntos de Francia, y es que según relatan han recibido cientos de cartas desde toda Francia, con mensajes de apoyo y admiración por su trayectoria. De momento, no hay una decisión tomada sobre el futuro del local, aunque no descartan la posibilidad de vender la panadería más adelante.