Una mujer de 47 años deberá ser indemnizada con alrededor de 500.000 euros tras haber recibido más de 4 años de quimioterapia, entre otros tratamientos, por un cáncer que realmente no tenía. Un error de diagnóstico que ha sido condenado por la justicia italiana, ocurriendo el caso en Pisa (Italia).
La mujer, de 47 años, fue diagnosticada en 2006 con un linfoma no Hodgkin (un tipo de cáncer de la sangre que afectaba a su sistema intestinal) en fase terminal. Tras el diagnóstico, se sometió a terapias muy intensas desde enero de 2007 hasta mayo de 2011, incluyendo quimioterapia y tratamientos con cortisona y esteroides en dosis elevadas. Sin embargo, en mayo de 2011, una nueva biopsia realizada en Génova descartó categóricamente la presencia del tumor.
Tal y como recoge el medio local ‘Corriere della Sera’, la mujer, además del impacto de las terapias en sí mismas, sufrió alteraciones del equilibrio hormonal, osteoporosis con episodios de fracturas, estado depresivo y ansioso, “así como otras patologías derivadas del estado de inmunodepresión y otras enfermedades raras como la espasmofilia y el síndrome de Tietze, para las que fueron necesarias nuevas intervenciones”.
Indemnización por daños y perjuicios
Tras el falso diagnóstico, y todas las consecuencias sufridas, la mujer demandó al Hospital Universitario de Pisa por negligencia médica, que es donde fue tratada. En un principio, en 2024, el juzgado de instancia condenó al organismo a abonarle una indemnización de 300.000 euros, cuantía con la que no estuvo de acuerdo la afectada.
Por ello, decidió recurrir la sentencia, fallando ahora a su favor el Tribunal de Apelación de Florencia, quien ha subido la indemnización por daños y perjuicios hasta los 467.000 euros. Este tribunal, a la hora de calcular la cuantía, tuvo en cuenta la personalización del daño, debido a la angustia que la mujer tuvo que sufrir durante los años en los que estaba convencida de tener un tumor.
La sentencia, según el citado medio, recogió claramente que “desde esta perspectiva, el aumento de la indemnización se justifica sin duda alguna por la extraordinaria angustia y sufrimiento que el diagnóstico de linfoma en fase terminal debió causar a la mujer, que se vio obligada a pasar un período significativo de su vida (cinco años) con el temor de morir a causa de una grave enfermedad”.
A esta indemnización, había que sumarle además los intereses, quedando cercana a los 500.000 euros.