Una de las características que más se valoran a la hora de buscar el hogar ideal es la ubicación y, como se suele decir, que esté en un ‘buen barrio’, pero lo que puede ser en principio una zona tranquila e idílica puede convertirse en una pesadilla para los vecinos tras la llegada de okupantes indeseados. Y esto es lo que ha pasado en un pueblo estadounidense, donde más de un centenar de casas han sido, según residentes y autoridades locales, okupadas de forma ilegal por personas que han hecho de ellas centros de fiesta, desorden y violencia, complicando la vida de los vecinos y poniendo a prueba el sistema legal y policial.
Según información publicada por el Daily Mail, la okupación masiva de las viviendas del barrio comenzó en mayo de 2025, afectando a viviendas que, desde fuera, parecían cerradas o abandonadas. Sin embargo, los okupas entran y salen libremente, organizan fiestas en las piscinas, se drogan y generan basura que se acumula en las calles. Algunos incluso han sido vistos armados con rifles de asalto tipo AR‑15, lo que ha aumentado la inquietud y sensación de peligro entre los vecinos.
Una de las okupaciones que más ha llamado la atención en el vecindario fue la de una casa valorada en unos 500.000 dólares que fue okupada menos de 48 horas después del fallecimiento de su propietario, un abogado. Según relató su hijo, la familia estaba devastada tras el duelo y, mientras tramitaban el funeral y la venta de la propiedad, los okupas forzaron cerraduras, desactivaron el sistema de alarma y utilizaron un camión de mudanza para instalarse en plena noche.
Okuparon la casa con un contrato ilegal
Uno de los vecinos cuyos padres construyeron la casa, explicó que la familia no pudo pasar el luto cuando los okupas ya se habían instalado. Y eso no fue lo peor, sino la situación que se vivió desde entonces, ya que ponían música a todo volumen, grababan vídeos para publicar en sus redes sociales e incluso organizaron fiestas con food trucks y servicio de aparcacoches.
Cuando trató de confrontarlos, le apuntaron con rifles de asalto en la puerta. A pesar del peligro, decidió no responder con violencia y llamó a la policía.
Cuando los agentes llegaron a la casa, los okupas mostraron un contrato de alquiler fraudulento, que a ojos de la ley parecía legítimo. Según la legislación del estado de Georgia, si se presenta un contrato de arrendamiento, aunque sea falso, la policía no puede desalojar de inmediato a los ocupantes. Por eso los agentes se retiraron sin actuar.
“Conocen el sistema”, dijo el vecino afectado. “Llegó la policía y él ya tenía el contrato de arrendamiento. Así de profesionales son”.
La familia presentó una declaración jurada de okupación
Ante esa complicación, la familia presentó una declaración jurada de ocupación bajo la recientemente aprobada Ley de Reforma de Okupaciones de Georgia. Gracias a ello, la policía pudo regresar una semana después, citar penalmente a los ocupantes ilegales por invasión de propiedad privada y acelerar el proceso judicial para llevarlos ante un tribunal.
El uso de un contrato de alquiler falso incluso añadió cargos por delito grave, y al menos uno de ellos fue arrestado. El presunto okupa, cuya identidad figuraba en esos documentos falsos, se espera que comparezca ante el tribunal próximamente.
Aunque las autoridades actuaron con base en la nueva ley, a la familia esto no le bastó, y es que debido al retraso a la hora de recuperar la casa, la familia encontró la propiedad destrozada, con agujeros en las paredes, basura acumulada, presencia de drogas, armas y ventanas rotas, además de daños materiales que requerirán una limpieza y reparación extensas.
“Todavía estábamos de luto por nuestros padres; nuestra madre había muerto hacía un año, y luego lidiando con esto mientras perdíamos a nuestro padre”, se lamentó uno de los familiares.

