Reunir a toda una familia numerosa en un mismo lugar puede ser una tarea difícil y poco práctica cuando se depende de alquileres puntuales en casas vacacionales. Justo esto es lo que le pasaba a un abuelo de 61 años, que tras años de coordinar vacaciones en casas alquiladas con su familia de cuatro hijos y nada menos que 16 nietos, optó por vender la casa familiar para invertir en una propiedad más grande donde toda la familia pudiera reunirse con menos complicaciones.
Este estadounidense, de 61 años, vivía con su esposa en Cincinnati, donde tienen una casa amplia de cinco habitaciones y alrededor de 375 metros. Aunque esa vivienda les sobraba para el día a día, cuando toda la familia se reunía, el espacio se les quedaba pequeño.
Durante años, la familia intentó reunirse reservando casas grandes en la playa o cabañas en el bosque, pero esas experiencias tenían un inconveniente, según contaba el propio abuelo en Business Insider, “Lo hacíamos casi cada dos años porque es difícil coordinar los horarios de todos, sobre todo con los nietos en la escuela, y las tarifas de temporada para una casa grande son caras”.
Buscaron una casa vacacional permanente
Hilton Head Island, en Carolina del Sur, siempre había sido un destino vacacional favorito para la familia por sus “19 kilómetros de playas vírgenes” y las actividades que ofrece para distintas edades, además de simplemente descansar. Sin embargo, al considerar comprar una segunda casa allí, el hombre se dio cuenta de que hacerlo no tenía sentido si no iba a vivir en ella a tiempo completo.
Finalmente, en vez de comprar una segunda residencia tradicional, la familia eligió una casa grande en copropiedad. La propiedad que encontraron tenía unos 1.500 metros con seis habitaciones tipo suite, varias con camas tamaño king, vestidores grandes y baños privados, y una con literas pensada para los niños. Además, la cocina está diseñada para grupos grandes, con capacidad para 19 o 20 personas, con una “hermosa vista al mar” que la familia deseaba aprovechar.
La vivienda estaba valuada en más de 5 millones de dólares, por lo que la pareja compró compraron una participación de una octava parte de la propiedad, dando el 50 % del pago inicial de su parte. La pareja valora que esta participación sea una inversión a largo plazo, ya que, a diferencia de muchos sistemas de tiempo compartido que se deprecian, esta forma de copropiedad puede revalorizarse con el mercado inmobiliario.
El abuelo destacó que, respecto a comprar una segunda casa por su cuenta, esta opción les eliminó preocupaciones habituales, “esta configuración nos viene bien en esta etapa de nuestras vidas”, explicó refiriéndose a no tener que mantener la casa por sí solos ni afrontar cuotas de asociación excesivas.
La familia reserva la vivienda 44 noches al año y aprovechan casi todo ese tiempo. Aunque no todos los miembros de la familia están presentes en cada estancia. En verano, período en el que los niños no tienen clases, suelen reservar el lugar durante varias semanas consecutivas. Los nietos esperan con ilusión cada viaje, ya que tienen edades similares y disfrutan especialmente pasar tiempo juntos.

