Cuando pensamos en una persona de 80 años, lo primero que se viene a la cabeza es alguien paseando tranquilo y quizás con el cansancio o los achaques propios de la edad. En España, según datos del INE, la esperanza de vida es una de las más altas del mundo, pero llegar a la octava década con mucha vitalidad se convierte en un gran reto.
Sin embargo, Rafael rompe todos los esquemas. Mientras que a su edad muchos temen una caída, él llega a cargar 250 kilos en la prensa de piernas. Con un físico que parece sacado de una revista y que desafía a la biología, este hombre demuestra que la vejez no tiene por qué ser sinónimo de fragilidad.
Este español no es un aficionado. Es el único en nuestro país que ostenta un título de Mr. Olympia, la cumbre del culturismo profesional americano. En sus vitrinas hay de todo: seis campeonatos de Europa y tres mundiales.
“Practico este deporte desde hace 45 años. Mucha gente no se cree mi edad, me dicen que es imposible estar así. Vengo a entrenar todos los días. No puedo fallar. Si falto un solo día, no me siento bien”, comenta a Área Costa del Sol.
“Si tus músculos son una tontería, te van a seguir doliendo”
Más allá de la estética, Rafael tiene claro que fortalecer su cuerpo es la mejor inversión para evitar visitas al médico. Para conseguir esto, el equilibrio entre una vida sana, una motivación constante y cero excesos es fundamental.
“Si tus músculos son una tontería, te van a seguir dando dolores”, sentencia el hombre ante las cámaras. Lo cierto es que él no busca la perfección pasajera, sino una buena salud que lo acompañe en los próximos años. Cada vez que termina una sesión, comparte con los de su alrededor el que es ya su sello personal: “Yo sigo, ¿y tú?”.
En una sociedad como la española, donde la pérdida de masa y fuerza muscular afecta a gran parte de la población, Rafael demuestra que fortalecer el cuerpo no solo es una cuestión de vanidad, sino que así ayuda a su cuerpo a mantener sus articulaciones sanas y una columna erguida.
Y es que la ciencia ha demostrado que el ejercicio físico segrega BDNF, una proteína que actúa como fertilizante para las neuronas. Haciendo ejercicio, se mejora la circulación sanguínea del cerebro, lo que ayuda a retrasar el deterioro cognitivo y mejora la memoria. Además, combate la soledad, uno de los mayores problemas en la tercera edad en nuestro país.

