España continúa liderando el ranking europeo de desempleo. Según los últimos datos de Eurostat, el país cerró 2025 con una tasa de paro del 11,8%, la más alta de la Unión Europea. El problema se agrava entre los jóvenes, donde el desempleo supera el 25%, más del doble de la media comunitaria.
Mientras muchos buscan trabajos frente a una pantalla, hay profesiones que siguen necesitando manos expertas y comprometidas. Una de ellas es la conducción profesional.
Judith vive en la Comunidad Valenciana y lleva más de seis años al volante. Es madre de dos niñas y trabaja como conductora de autobús escolar. Aunque suena a una rutina, detrás hay muchas horas pendientes del reloj, el tráfico y la seguridad de los pasajeros.
El día a día de Judith
En España, se calcula que hay unas 9,500 mujeres trabajando profesionalmente como conductoras de autobús, según datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Cada año, son más las que se suben al volante de un oficio que, en su mayoría, ha sido masculino.
Detrás del uniforme y el volante hay mucho más. Judith no se limita solo a conducir: también se encarga de la limpieza de su vehículo. “No todas las empresas pueden permitirse un equipo de limpieza. Solo en una de las que trabajé lo tenía”, cuenta a través de sus redes sociales. Eso implica que, al acabar la jornada, toca sacar la fregona.
“Yo trabajo mejor así, teniendo un autobús asignado y manteniéndolo limpio. Tengo compañeros a punto de jubilarse y nadie se queja por tener que limpiarlo”, asegura.
Pero no todo el mundo tiene la misma actitud: “He tenido compañeros que para ellos mantenerse limpios ha sido dejar un bocadillo lleno de moho dos meses en el autobús hasta que otro compañero ha decidido quitarlo", explica la joven madre.
“Me da vergüenza”
Para Judith, el vehículo es una extensión de sí misma. “Cuando la gente sube al autobús, la imagen soy yo. Por eso invierto un poco más de tiempo en dejarlo limpio. Me da vergüenza llevar el autobús sucio”, sentencia.
Aunque en su contrato especifique que ella es conductora, asegura que “sirvo para muchísimas cosas más”. Y es que entre rutas, limpieza y el trato continuo con los pasajeros, el transporte también se mueve gracias a las pequeñas tareas que nadie más ve.