Este miércoles 11 de febrero, Madrid volvió a llenarse de tractores. Desde Guadalajara, Segovia, Toledo o la propia Comunidad de Madrid, cientos de agricultores y ganaderos recorrieron la capital para protestar contra el rumbo que está tomando la política agrícola europea.
Convocados por la Unión de Agricultores y Ganaderos y la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes, más de 500 tractores han puesto voz a un malestar que viene de lejos.
El motivo principal fue la futura reforma de la Política Agrícola Común (PAC), que podría suponer recortes de entre el 22% y el 28% de las ayudas europeas, junto con nuevas exigencias medioambientales sin apoyo económico suficiente. Para el campo español, la PAC no es un complemento: es el salvavidas que mantiene con vida miles de explotaciones agrícolas y ganaderas.
“Dicen que no trabajamos”
Juanjo es tractorista en Granada. Cada día, maneja una maquinaria de más de 100.000 euros durante varias horas, con el cuerpo encogido en una cabina, pendiente del terreno y del clima.
“Espero que más de uno se sienta aludido, aquellos que no valoran el trabajo de un tractorista. Dicen que eso no es trabajo… perdona, ponte tú a llevar una maquinaria pesada, con la responsabilidad que conlleva eso”, confiesa el hombre en sus redes sociales.
A simple vista puede parecer un empleo tranquilo, sentado y dando vueltas al campo, pero la realidad es muy distinta. “Yo termino hecho polvo de la espalda, la cintura y la rodilla, todo, por los traqueteos. Y si algo se rompe, tienes que dar explicaciones a todos. Ahora mismo estoy llevando un cacharro que vale más de 100.000 euros, fíjate tú la responsabilidad que hay”, dice.
El tractorista español
Según el Observatorio de las Ocupaciones del SEPE, en España hay unos 125.000 profesionales del manejo de maquinaria agrícola, pero si se suman autónomos y familiares que conducen de forma habitual, la cifra roza las 700.000 personas.
El problema no es cuántos hay, sino el relevo generacional: más del 60% ya supera los 50 años. Y es que, cada año, se jubilan más tractoristas que los que entran en el oficio. Incluso en muchos pueblos, encontrar a alguien que sepa manejar un tractor moderno, con sistemas GPS y control digital, se ha convertido casi en una misión imposible.
Sin embargo, el salario no siempre compensa. Un trabajador asalariado puede ganar entre los 1.200 y 1.500 euros mensuales, aunque puede llegar incluso a los 2.500 euros en temporada alta.
Se trata de un trabajo que, tal y como comenta Juanjo, tarde o temprano afecta a la salud. De acuerdo al Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), el tractorista es una de las profesiones agrícolas con mayor incidencia de dolencias crónicas debido a las vibraciones constantes que 'machacan' la espalda, posturas forzadas que generan lesiones articuladas o de cuello, sin olvidar las pérdidas de audición y problemas respiratorios causados por el ruido y polvo constantes.
Todo esto en jornadas que rozan las 12 horas diarias. Tiempo que muchas veces se pasa en silencio, sin pausa ni movimiento y que, al final, acaba dejando una huella permanente en el cuerpo del trabajador.

