La tensión geopolítica mundial sigue avanzando y no tiene pinta de que tenga freno. Tras la intervención de Estados Unidos sobre Venezuela y la detención de su mandatario, Nicolás Maduro, China ha decidido también dar un paso al frente en lo que se refiere a su influencia en América Latina. Lo ha hecho mediante la propuesta de instalar un cable submarino de fibra óptica en el continente americano que le dé más poder sobre las comunicaciones con los países latinos.
Ya por 2025 América Latina comenzó a considerarse un importante territorio estratégico, debido a que la conectividad, los datos y la geopolítica se entrelazan bajo el océano Pacífico, por donde pasan los principales cables que dan internet a los países del mundo. De ahí la idea del país asiático de invertir en infraestructura digital en estos países.
¿Cómo es el cable submarino para América Latina?
La atención está puesta en Chile, país que podría pasar a ocupar un rol estratégico en el tráfico digital internacional si prospera la propuesta impulsada por China para desplegar un cable submarino que conecte directamente América Latina con Asia. El plan contempla unir la costa chilena con la isla de Hong Kong, lo que supondría un cambio relevante en el mapa global de las telecomunicaciones y ha generado inquietud en Estados Unidos.
De acuerdo con el medio especializado Data Center, el Gobierno chino promueve un proyecto identificado de forma extraoficial como Chile–China Express. Se trata de un cable submarino de fibra óptica cuyo objetivo es acortar la brecha tecnológica entre ambos continentes y reforzar la presencia digital de China en Occidente.
El cable Chile–China Express, promovido por la empresa Inchcape/ISS junto a socios vinculados a China, busca optimizar la conectividad con Asia, aunque su desarrollo se caracteriza por una notable falta de transparencia. La ausencia de información clara sobre los plazos, el financiamiento y la composición del consorcio ha encendido señales de alerta en relación con la soberanía digital y la ciberseguridad en América Latina.
¿Por qué es relevante este nuevo cable impulsado por China?
Aparte del aumento en la velocidad de transmisión de datos que podría suponer esta nueva infraestructura, el cable es importante por 3 motivos principales:
- Más del 95% del tráfico global de datos circula por cables submarinos.
- Estas infraestructuras invisibles sostienen desde videollamadas y redes sociales hasta operaciones financieras y el comercio internacional.
- Controlar estas rutas equivale a ganar influencia en la economía digital.
En este contexto, especialistas en seguridad digital advierten que la iniciativa china tiene un trasfondo que va más allá de lo técnico. Participar directamente en un cable intercontinental permitiría a Pekín posicionarse en el núcleo de una infraestructura crítica para América Latina, una región que históricamente ha mantenido vínculos tecnológicos estrechos con Estados Unidos.
La propuesta digital china genera inquietud en Estados Unidos
Para Estados Unidos, el avance de China en el ámbito de los cables submarinos representa una cuestión delicada. La preocupación no se limita al plano comercial, sino que abarca también la seguridad y la soberanía de los datos, especialmente debido a que la legislación china obliga a las empresas a colaborar con el Estado en tareas de inteligencia.
Este factor ha reavivado el debate sobre los posibles riesgos asociados a la vigilancia, el control de la información y la dependencia tecnológica, en un escenario en el que los datos se han convertido en un recurso tan estratégico como lo fue el petróleo en el siglo XX.
De este modo, América Latina (y Chile en particular) queda en medio de una silenciosa disputa geopolítica, donde las decisiones sobre infraestructuras de fibra óptica submarina determinarán quién dominará las rutas digitales del futuro y qué modelo de conectividad prevalecerá en la región durante las próximas décadas.
Cómo es el nuevo proyecto de conexión en América Latina
En paralelo, Chile impulsa una alternativa conocida como el cable Humboldt. Este proyecto se desarrolla en colaboración con Google y cuenta con participación estatal. El trazado unirá Valparaíso con Australia y distintas zonas del Pacífico asiático. Sus pilares son tres: normas claras, gobernanza abierta y diversificación de las rutas de datos.
Esta iniciativa se presenta como un modelo de infraestructura digital transparente, orientado a consolidar a Chile como un hub tecnológico regional. En contraste, el proyecto chino despierta dudas debido a la escasa información pública disponible sobre su financiamiento, los plazos previstos y los actores involucrados.
A diferencia del cable Humboldt, desarrollado por Google junto al Gobierno chileno bajo un esquema abierto, la propuesta china genera mayor preocupación por el marco legal vigente en Pekín. La normativa obliga a las empresas a colaborar con los servicios de inteligencia, lo que podría traducirse en riesgos de acceso a datos sensibles que no solo transiten por Chile, sino también por otros países de la región como Argentina, Brasil, Perú y Ecuador.

