A pesar de los avances en igualdad, los cuidados siguen recayendo mayoritariamente en las mujeres, que asumen una carga invisible, constante y poco reconocida. Un trabajo esencial para sostener hogares e incluso la sociedad pero que, sin embargo, continúa teniendo un alto coste personal, laboral y económico. Por esta razón, resulta clave no solo exigir que sea compensado de forma justa, sino también tomar medidas que permitan protegerse de cara al futuro.
Sobre esto ha hablado Alba, que lleva 10 años dedicándose al hogar, además de que es madre desde hace 7 años. Ante el caso de una mujer que, después de toda su vida siendo ama de casa se vio sin nada, incluso en la calle, ha querido dejar claro un mensaje a todas las personas que decidan asumir el trabajo de la casa y los cuidados, y es protegerse.
“Lo malo aquí no es encargarse de la casa o criar a tus propios hijos. Lo que pasa aquí es que no se ha hecho un acuerdo prenupcial en condiciones”, afirma. “Ese hombre ha podido estar trabajando durante esos 10 años, porque la mujer se ha encargado de la casa, de cuidar de los hijos, de llevarlos al cole, de mantenerlos limpios, de tener la comida hecha, la cena, de hacer la cama, de hacer la colada, de limpiar la casa de arriba a abajo… Que si contásemos eso como trabajos, solo el trabajo de limpieza de la casa, de canguro, de chef personal, etc, esta mujer que has tenido al lado durante 10 años, te ha estado trabajando como cuatro o cinco empleadas, solo una persona”, reivindica rotunda.
“No puede ser que aquí la mujer haga más faena que el hombre y luego se encuentra sin nada”
Para Alba, siguiendo con el caso, es evidente que la otra parte debe compensar económico el trabajo realizado en casa: “¿qué mínimo que lo que tú has estado ganando durante esos 10 años, la mitad vaya para ella?”, manifiesta.
En este sentido, quiere ayudar a todas las mujeres que decidan trabajar en casa, con todo lo que eso conlleva: “si en algún momento decidís dedicaros al hogar, que siempre lo hagáis estando protegidas, que os protejáis con un acuerdo prenupcial para que no os encontréis en esta situación que de repente os echan de casa, os quedáis sin dinero, con dos niñas o niños”, insiste.
En la misma línea, reitera que “el problema no es dedicarte al hogar, es no guardarse las espaldas y no hacer un acuerdo prenupcial que os beneficie a los dos y en el que las dos partes estén de acuerdo”, añadiendo que “no puede ser que aquí la mujer haga más faena que el hombre, que el hombre solo tiene que ir a trabajar 8 horas, por ponerte un ejemplo, y la mujer que está 24 horas del día dedicándoselas a la casa, luego se encuentra sin nada”.
Adelantándose a las posibles críticas, defiende que el trabajo en casa “es más duro, más arduo que el salir 8 horas a trabajar por ahí para otro o para ti mismo”, insistiendo nuevamente en que, todas las mujeres que decidan trabajar en el hogar, deben protegerse.

