La llegada del horario de verano, que tiene lugar en la noche del 29 al 30 de marzo, cuando a las 02:00 serán las 03:00, no solo implica adelantar las manecillas del reloj para ganar horas de luz por la tarde, sino que también supone mucho más que un simple ajuste técnico en la hora. La psicóloga Cristina, divulgadora en redes sociales bajo el perfil @cris.psicología en TikTok, subraya que este ajuste horario tiene consecuencias biológicas directas.
“El cambio de hora puede desajustar nuestro estado de ánimo y nuestro estilo de vida”, explica, haciendo referencia a la alteración de los ritmos circadianos, que según explica, “son esos ciclos biológicos que ponen en marcha algunas funciones de nuestro cuerpo, tanto fisiológicas como comportamentales”.
Cómo afecta el cambio de hora al organismo
Los ritmos circadianos actúan como un reloj interno que coordina procesos fisiológicos o conductuales, “incluido el sueño, el estado de alerta y el estado de ánimo”. Su funcionamiento está estrechamente ligado a factores ambientales, principalmente la luz y la oscuridad. De ahí que cualquier modificación brusca en los horarios de exposición a la luz natural pueda generar un desajuste.
Según detalla la psicóloga, el adelanto de la hora provoca un “cambio abrupto” en nuestros horarios habituales, lo que genera un pequeño desfase en el organismo. Como consecuencia, pueden aparecer problemas para dormir, sensación de cansancio durante el día o mayor irritabilidad.
Uno de los elementos clave en este proceso es la melatonina, la hormona encargada de regular “el ciclo de sueño-vigilia”. La alteración de los horarios habituales puede interferir en su producción natural, “lo que puede afectar negativamente en la calidad del sueño y en nuestro estado de ánimo”.
No todas las personas lo sufren igual
Sin embargo, no a todo el mundo le afecta igual. Tal y como explica Cristina, “hay gente a la que no le afecta en absoluto y hay gente que es más sensible”. Factores como la edad, los hábitos de sueño o las características de cada persona influyen en cómo se adapta el cuerpo a este nuevo horario. “Así que sí, los cambios de hora pueden afectar especialmente a estas personas que son sensibles a los cambios de luz o de oscuridad”, concluye la psicóloga.
Además, diversos estudios en cronobiología señalan que el organismo puede tardar varios días en reajustar sus ritmos internos tras el cambio horario, en un proceso similar, aunque más leve, al jet lag. Durante ese periodo es habitual notar cierta desorientación o menor concentración.

