En España viven más de 9,4 millones de personas nacidas en el extranjero, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Su presencia sostiene sectores clave de la economía como la hostelería, la construcción y, muy especialmente, el trabajo doméstico y los cuidados, donde el empleo inmigrante se ha convertido en prácticamente indispensable.
Se trata de profesiones con fácil acceso y alta demanda, pero con salarios muy bajos, jornadas intensas y muy poco reconocimiento. Muchos de quienes llegan al país en busca de un futuro mejor acaban en estos sectores porque permiten incorporarse rápidamente al mercado laboral aun cuando las condiciones están lejos de ser dignas.
Yessica forma parte de este porcentaje. Llegó a España hace poco más de dos años con la esperanza de construir una vida estable y cumplir sus sueños. Terminó limpiando casas, así lo cuenta en sus redes sociales, donde denuncia las injusticias que viven muchas trabajadoras en su misma situación.
“Me tienen como esclava”
El empleo del hogar está marcado por la precariedad. Según el Ministerio de Trabajo, más del 30% de los trabajadores del hogar no están dadas de alta en la Seguridad Social y la mayoría trabaja sin contrato o con jornadas que sobrepasan lo establecido por ley.
Yessica lo sabe bien. Cobra 850 euros por estar de interna en una vivienda. “Le dije que me tiene como esclava porque entro el domingo a las ocho de la mañana y salgo los sábados a las cinco de la tarde. No es justo. Me dice que hay muchas chicas que quisieran estar en mi lugar”, denuncia la mujer.
Trabaja a jornada completa, pero su sueldo está muy por debajo del Salario Mínimo Interprofesional, actualmente fijado en 1.221 euros mensuales en 14 pagas.
Y aunque no debe pagar por servicios como vivienda, agua, luz o internet, pidió a su jefa que le subiera el sueldo. “Le pedí que me pagara el sueldo mínimo. Me dijo que no puede porque aquí tengo mi propia habitación, no pago gastos y por esa razón debería estar agradecida”, explica en su vídeo.
“Reclama tus derechos”
El caso de Yessica no es un caso aislado: casi el 70% de las trabajadoras domésticas en España son extranjeras, según datos del Instituto de las Mujeres, y el diferencial salarial entre nacionales y migrantes alcanza el 29%. Incluso, en determinadas nacionalidades, más del 60% de las mujeres afiliadas se emplea en limpieza o cuidados.
“No es justo esto. Si estás pasando por esta situación reclama tus derechos”, dice a sus seguidores. Su voz, como la de tantas otras, rompe el silencio de este sector.

