El absentismo es uno de los temas que más preocupa a los empresarios. No en vano, según un reciente informe de PageGroup, España pierde entre 25.000 y 37.000 millones de euros al año a causa del absentismo laboral. Como ejemplo, en el segundo trimestre de 2025, 1,56 millones de personas no acudieron a su puesto de trabajo a diario (1,22 millones por estar de baja médica y más de 334.000 faltaron sin tenerla).
Ante este escenario, cada vez más empresas están optando por la contratación de detectives privados para averiguar si sus trabajadores de baja están realmente incapacitados para trabajar. David Rodrigo, criminólogo y detective privado con más de 15 años de experiencia, puede corroborarlo, ya que su agencia y él mismo ha tratado casos así.
Entre ellos, recuerda el caso de una joven, que tendría entre 20 y 22 años, que sufrió un accidente laboral en un almacén donde estaba trabajando. “Le golpea un compañero por la espalda con unas cajas, va al médico, se le diagnostica una lesión lumbar. Al día siguiente dice que le empieza a doler el cuello y entonces empieza un periplo de baja laboral que aproximadamente dura unos 10 meses, que es cuando nos llega a nosotros el tema”, explica para el pódcast ‘Rompiendo el molde’.
La joven, asegura Rodrigo, siempre se ponía collarín para acudir al médico “cuando médicamente ya se le explicaba que no hacía falta ponerse collarín”, y afirmaba que “si no podía conducir, que tomaba medicamentos como Biodramina y derivados porque que se mareaba mucho… Un montón de historias”. Y, siguiendo la sospecha de que todo esto era fingido, descubrieron la verdad.
“Fue un contexto de auténtico fraude”
Este detective privado descubrió que, cuando la joven terminaba la rehabilitación, se subía en el taxi con el collarín pero, al llegar a su pueblo, donde residía, la cosa cambiaba: “En su pueblecito ya llegaba, se quitaba el collarín. La pillamos comprando, conduciendo por el propio pueblo… Bueno, vida absolutamente normal sin el collarín”.
No obstante, lo más determinante de este caso es que la pillaron pasando un fin de semana de casa rural tomando alcohol y estupefacientes, que son incompatibles con el consumo de medicamentos, pudiendo incluso llegar a anular estos: “la pillamos un fin de semana que se fue a una casa rural a Asturias con unos amiguetes. Ella conduciendo cuando no podía conducir, insisto, y la pillamos durante todo el fin de semana consumiendo alcohol y sustancias estupefacientes”.
“Fue un contexto de auténtico fraude”, señalaba David Rodrigo en el citado pódcast, donde aseguró que “lo más lamentable fue que esta chica tenía 20, 21, 22 años y yo estoy con convencido de que estaba buscando la incapacidad permanente”.
“Yo creo que ella buscaría una minusvalía, para cobrar una pensión. Una pensión que pagamos todos”, denunciaba, insistiendo en que le daba la impresión que quería “trabajar en lo que quisiera” a jornada parcial al tiempo que cobraba esta pensión de incapacidad permanente. “Y a vivir la vida”, sentenciaba.

