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Un conductor de autobús escolar es despedido por ayudar a una estudiante de 13 años a ir al colegio: “no podía ignorarla”

“Mi nieta habría estado en peligro esa noche si no la hubiera recogido”, explica la abuela de la estudiante, quien lamenta que la buena acción del conductor le haya costado el trabajo.

Varios jóvenes usando transporte escolar
Varios jóvenes usando transporte escolar |EFE (archivo)
Esperanza Murcia
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No toda buena acción tiene su recompensa y este despido es buena prueba de ello. Stéphane Lévesque, conductor de autobús escolar, fue despedido en junio del año pasado por dejar que una estudiante de 13 años se subiera al autobús para ir al colegio con el resto de sus compañeras de clase, a pesar de que su nombre no figurase en la lista.

A finales de mayo, Lévesque se enteró mientras trabajaba que una de las niñas que viajaba en su autobús no tenía permiso para subir. Ante esta situación, pensó que no era nada grave y que, como su abuela estaba de acuerdo, no habría problema en llevarla: “Soy nuevo, no conozco todas las normas”, expresó, manifestado que su primera reacción “fue pensar que esa niña quería ir al colegio”.

“Yo la apoyo. Tengo sitio, no voy a montar un drama por eso”, explicó rotundo al medio ICI Radio Canadá. La abuela de la niña, de hecho, aseguró que a la joven le resultaba muy difícil usar otro transporte público que no fuera el de sus amigas, el escolar, sintiéndose insegura si cogía otro distinto. Sin embargo, le aseguraban que no quedaban plazas en esta línea, algo que no era cierto.

Además, el transporte público ‘normal’, obligaba a la joven a despertarse dos horas antes de lo normal, al igual que la abuela tenía que despertar a sus otros dos nietos, aún más pequeños. Una situación que tachaba de “locura”. Para el conductor, era “absurdo” quedarse de brazos cruzados: “La seguridad de los niños es una responsabilidad social, no podía ignorarla”, afirmó al citado medio.

“Me parece injusto que mi hija haya recuperado su plaza en el transporte escolar y que un hombre haya perdido su trabajo”

Tras conocer la situación de la niña, Lévesque decidió ponerse en contacto con la abuela, para entender las razones por las que la estudiante no aparecía en su lista de pasajeros. Asimismo, escribió al Centro de Servicios Escolares (CSS) para informar de que había varias plazas disponibles en su autobús. De este modo, esperaba poder ayudar a la joven.

En cambio, la respuesta que recibió fue muy distinta. “No tienes derecho a llamar a los padres, no tienes derecho a comunicarte con el CSS”, le reprocharon, increpándole por haber realizado tal gestión. Stéphane entendía que no podía llevar a estudiantes que no estuvieran en la lista, pero reclamaba que esa lista se pudiera actualizar cuando quedaban plazas libres, como era el caso.

“Intenté actualizarla poniéndome en contacto con el Centro de Servicios Escolares, pero cuando mi empleador vio que seguía adelante con el proceso, me entregó mi carta de despido”, exponía al citado medio contrariado. Al parecer, con esas gestiones, había infringido la normativa vigente relativa a las obligaciones contractuales con el Centro de Servicios Escolares.

En su carta de despido, la compañía también mencionó para justificar el despido una multa por exceso de velocidad, así como la comunicación y el uso de información confidencial. Por su parte, el Centro de Servicios Escolares quiso aclarar que no habían solicitado a la empresa de autobuses su despido, que se produjo cuando solo quedaban tres meses de clase.

La joven pudo finalmente usar este autobús escolar, si bien la abuela no estaba contenta, por el modo en que se había producido todo: “Me parece injusto que mi nieta haya recuperado su plaza en el transporte escolar y que un hombre haya perdido su trabajo. Conductores como él no se encuentran todos los días”, manifestó. 

“La seguridad de mi nieta habría estado en peligro esa noche si él no la hubiera recogido”

Stéphane Lévesque considera que su buena acción le ha salido muy cara, al tiempo que reivindica que las listas del Centro de Servicios Escolares (CSS) se actualicen de forma más continua, lo que permitiría, además de un mayor control, que más alumnos tuvieran acceso al transporte escolar.

Para la abuela, este censo debería realizarse casi dos meses, y reiteró la importancia del gesto que tuvo este conductor: “La seguridad de mi nieta habría estado en peligro esa noche si él no la hubiera recogido”.

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