En España, ser autónomo en 2026 es sinónimo de presión, incertidumbre y muchas horas de trabajo. Según los datos oficiales de la Seguridad Social y el Ministerio de Trabajo, a enero de este año se registraron3,38 millones de trabajadores por cuenta propia. Se trata de un colectivo que sostiene buena parte de la economía del país.
De ellos, unos cuantos millones son autónomos ‘personas físicas’, mientras que el resto son mayoritariamente autónomos societarios, es decir, emprendedores que han creado un SL o una sociedad para facturar.
Dentro de este universo, llama la atención el peso de aquellos que son extranjeros: 475.000, casi el 14% del total del colectivo. En el último año, casi el 75% de las nuevas altas de autónomos han sido de personas de nacionalidad extranjera, convirtiéndose en un motor fundamental para mantener abiertos negocios, servicios y comercios en todo el país. Entre ellos está este autónomo de origen asiático que ha puesto voz a una queja que se repite constantemente: “Trabajo 15 horas al día. Los autónomos, si no echas horas, no ganas nada”, confiesa a la tiktoker @mamireporter.
“En España la gente cada día es más vaga”
Para él, España es un país de contradicciones: oportunidades económicas, pero también un sistema que, según su experiencia, premia el aprovechamiento y castiga el esfuerzo. “Aquí, cada día la gente es más vaga, no quiere trabajar porque el sistema, hoy en día, la norma obliga a la gente a darse de baja para aprovechar el sistema para vivir mejor”, explica.
Y no se equivoca. Durante los últimos meses, el mundo de los autónomos ha cambiado. La cuota ya no es fija para todos, sino que depende de lo que realmente se gana: los rendimientos netos mensuales. El sistema se divide en 15 tramos, y la cuota ronda el 31,4% de la base de cotización, que incluye contingencias comunes, cese de actividad y el MEI (Mecanismo de Equidad Intergeneracional), que en 2026 ha subido al 0,9%.
Según datos de la Seguridad Social, un autónomo con menos de 670 euros de rendimiento neto mensual paga una cuota mínima de unos 200 euros. Entre 1.166 y 1.300 euros, la cuota se sitúa entre 291 y 294 euros. Mientras que para ingresos de 1.701 a 1.850 euros, el pago es de 355 euros; y si se superan los 6.000 euros, la cuota llega hasta los 605 euros.
“Cada vez pagas más impuestos y tienes menos derechos. Los trabajadores iguales. Si eres un trabajador serio y bueno, vas a cobrar igual que un trabajador que no quiere trabajar y solo quiere cobrar la baja. Lo que pasa es que con la baja cobras más que si estuvieras trabajando”, estalla el empresario.
Lo cierto es que se ha registrado un aumento significativo de las bajas laborales en el país. A principios de año, los datos confirman que el absentismo por incapacidad temporal (IT), no solo no ha remitido tras la pandemia, sino que se ha consolidado en niveles récord. Este aumento ha disparado la factura de la Seguridad Social y de las empresas. Se estima que el coste total de ello ronda el 5,4% del PIB, lo que supone un reto crítico para la productividad del país.

