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Un albañil cubano en España: “Mi salario llega, hace escala en mi tarjeta y se va. Gano 1.200 euros, pero solo me quedan 200 para pasar el mes”

Faltan 700.000 manos en la construcción y el sector sobrevive gracias a los extranjeros, quienes se han convertido en el motor de la obra, pero luchan cada día en un país donde todo sube y el sueldo se queda en mínimos.

El trabajador explicando su situación.
El albañil cubano |YouTube-@Loschuchis
Fátima Pazó
Fecha de actualización:
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Hoy en día, varias profesiones han dejado de ser atractivas  para las nuevas generaciones, y la construcción es una de ellas. Ser albañil ya no aparece entre los sueños de los más pequeños, dejando al sector sin el relevo generacional necesarios. 

A ello se le suma que España necesita construir. La EPA confirma que 1,5 millones de personas trabajan en la construcción, pero harían falta otras 700.000 para cubrir la demanda en rehabilitación, obra pública y vivienda. 

Y en ese vacío laboral, los inmigrantes se han convertido en un auténtico motor. Según datos oficiales, hay 9,8 millones de personas nacidas en el extranjero viviendo en España, de las cuales, 7,1 millones aún conservan su pasaporte original. Son uno de cada siete habitantes del país. 

Sin embargo, más allá de la estadística, son quienes sostienen los sectores claves para mantener la economía del país: suponen el 43,5% del empleo doméstico, 39,6% de los peones agrícolas, y más del 22% del personal de hostelería. Es por ello que no resulta extraño que la construcción, con trabajados duros y jornadas interminables, dependa cada vez más de ellos.

“El dinero descansa una noche… y se va”

Entre estos trabajadores se encuentra un albañil cubano que se juega la vida en los andamios. A través de su cuenta de YouTube, explica los pormenores a los que se tiene que enfrentar un inmigrante cuando pisa tierras españolas. 

Encontró en la construcción su puerta de entrada al mundo laboral, y aunque ahora trabaja en los aires, señala que su sueldo, el que puede llegar a ser de 1.200 o 1.300 euros dependiendo las horas realizadas, “no alcanza para mucho”.

“Mi salario me entra el día primero y ese día descansa en paz; pero el día dos amaneciendo me vienen los primeros descuentos: el teléfono, el Netflix, cualquier detallito de 10 o 15 euros, y luego viene la luz, el agua y el alquiler”, explica.

Paga 610 euros por su piso, más 100 euros de electricidad y unos 70 euros de agua cada tres meses. “Ese dinero hizo escala en mi tarjeta y siguió. El dinero aquí en España sirve para pagarte tu piso y vivir dignamente”, detalla.  

Aunque reconoce que en país se tienen “millones de oportunidades”, solo se consigue ahorrar si “tienes tu familia que te ayude con los gastos de la casa”.  Y es que, cuando descuenta vivienda, suministros y la letra de su furgoneta, que roza los 260 euros mensuales, apenas le quedan “200 y pico para pasar el mes”.

“No alcanza”

El de este cubano no es un caso aislado. Con el salario mínimo interprofesional fijado en 1.221 euros, cada euro cuenta. Diversos estudios señalan que el 66,5% del sueldo de un hogar medio se destina solo a gastos básicos: vivienda, luz, comida y transporte. Pero, en la práctica, una sola persona que cobra ese salario, lo debe destinar al alquiler de una habitación, que ya supera los 500 euros en algunas zonas, la comida, el transporte, entre otros…

Gastos, cuyo cálculo, en el mejor de los casos, dejaría un margen de apenas 100 euros libres al mes para imprevistos. Aun así, hay quienes a pesar de “trabajar duro, me siento bien y sé que todos los meses tengo mi dinerito para pagar el piso. Vivo tranquilo".