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Senen, pintor cubano en España: “Me dice que por 80 euros al día no se levanta de la cama, pero a un ayudante no se le puede pagar más de 70”

El pintor sostiene que el sueldo de un peón tiene un tope de 80 euros diarios si no tiene autonomía de encargado.

Senen, pintor cubano en Madrid
Senen, pintor cubano en Madrid |TikTok
Ana Cara
Fecha de actualización:
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La brecha entre las expectativas salariales de los trabajadores y la capacidad de pago de los pequeños autónomos reaviva el debate en el sector de las reformas. Esta realidad la analiza Senen, un pintor cubano asentado en Madrid que ha expuesto la situación actual tras encontrarse con aspirantes que rechazan ofertas por considerarlas insuficientes. 

El profesional explica, a raíz de un comentario en su publicación, en el que una persona le ha respondido que “por 80 euros no se levanta ni de la cama", la dificultad que hay en el sector para encontrar mano de obra dispuesta a realizar las tareas básicas del oficio.

El pintor desglosa los números que maneja un pequeño autónomo para demostrar que las pretensiones de algunos no encajan con la rentabilidad de las obras. Senen asegura que "20 días a 80 euros son 1.600 más los gastos" y se pregunta de forma retórica "¿Cuánto tengo que gastar por ti?" para recalcar que la inversión en un peón tiene un límite. 

La diferencia entre un ayudante y un encargado de obra

Para él, la estructura de costes es clara y afirma que a "un ayudante no se le puede pagar más de 70 u 80 euros al día" situando ahí el tope salarial para este perfil.

Uno de los mayores retos es distinguir entre quien necesita supervisión y quién es resolutivo por sí mismo. Senen aclara que la remuneración debe ir ligada a la autonomía del trabajador. El pintor valora que "si lo dejas solo trabajando y haciendo todo lo que haces tú” entonces “ya tienes que contratarlo bien", pero matiza que en ese caso el estatus laboral cambia. Según su criterio "ya es el encargado de la obra, no es un oficial" y por tanto el sueldo sería distinto.

A pesar de la dureza del trabajo, el profesional defiende que su oferta es justa para el mercado actual. Senen es contundente al decir que "70, 80 está bien, mi hermano" y mantiene que para el contexto económico de la capital es una cifra razonable. 

El pintor concluye su reflexión asegurando que "aquí por lo menos en Madrid, en España, está bien" defendiendo la viabilidad de su oficio frente a las exigencias de quienes empiezan.