Desde hace unos años, no son pocos los que advierten lo polarizada que está la sociedad, como si hubiera dos bandos infranqueables. Por un lado, los que creen que los autónomos y los empresarios no pueden estar más reprimidos, asfixiados por una elevada carga fiscal y la falta de personal, denunciando una legislación que no para de avanzar en beneficio del trabajador. Y, por otro, aquellos que piensan que todavía queda mucho por hacer en cuanto a derechos laborales y que las empresas no paran de aumentar sus márgenes a base de horas extras sin remunerar y explotar a los trabajadores.
En esta coyuntura, se hizo muy viral el discurso de Pilar, empresaria e influencer, quien realizó, de inicio, dos vídeos donde explicaba por qué no contrataba a gente de izquierdas. “Yo no contrato a gente de izquierdas y te voy a explicar por qué. Pero sin gritar ni pedir perdón. Y no tengo que pedir perdón porque no es una cuestión de política, es una cuestión de valores”, empezaba explicándose.
Para Pilar, en su empresa no tiene cabida “para nada” quien “cree que el éxito es cuestión de suerte, o que el Estado tiene que venir a salvarte, o que todos deberíamos de ganar lo mismo trabajemos lo que trabajemos”. Al contrario, aclara que busca gente “que crea realmente en el mérito, que crea en la excelencia, que crea en levantarse cuando todo va mal y no que empiece a culpar fuera, o culpar al sistema, o culpar al de arriba o al de los lados”.
En la misma línea, matiza que no quiere a trabajadores que creen “en una subvención”, sino que se lo quieren ganar y no “esperan justicia”, sino que hacen “lo que tienen que hacer”. “¿Eso es de derechas? ¿Eso suena facha? Puede ser... ¿Qué quieres que te diga? Pero es que los valores que construyen empresas no salen de una pancarta, bajo mi punto de vista. Salen del barro, salen de la verdad, salen del trabajo duro”, apostilla, al tiempo que matiza que ella no contrata “ideologías”, sino “a gente que se deja la piel”, algo que “escasea bastante”.
“No contrato a quien piensa en cumplir y que eso ya es suficiente”
En un segundo vídeo posterior, Pilar siguió explicando su decisión de no contratar a gente de izquierdas, añadiendo que, entre otras cosas, no contrata “a quien tira el boli a las cinco en punto aunque el marrón siga encima de la mesa” ni “a quien piensa en cumplir y que eso ya es suficiente”.
“No contrato a quien hace lo justo y luego se va. A quien se ofende si le dices que lo entregue un poquito mejor, un poquito antes, un poquito más fino, que le dé un toque. No contrato a quien vive contando los días que se le deben, las horas que ha trabajado, los minutos que te ha regalado... como si fuese un banco y no una empresa”, profundiza, quejándose también de los empleados que llaman baja médica “a una siesta emocional”.
En los mismos términos, denuncia a aquellos que, por “conciliación familiar” te dejan “tirado” por “un drama que en realidad no era nada urgente”. “Respeto la salud, respeto las familias, pero lo que no respeto es el abuso, para nada. Pero eso no es ideología, es cultura. Porque el que trabaja conmigo no se mide en horas, se mide en compromiso, se mide en resultados, en cómo se levanta cuando las cosas no están saliendo y cómo te ayudan a afrontarlas”.
Siguiendo con la conciliación, añade que, el trabajador que la quiere, debe demostrar primero que “merece” consideración. “Y si esto te molesta, probablemente no te contrataría”, añade.
“Vivimos de gente que quiere cobrar sin producir”
En el mismo canal de TikTok, el pasado mes de enero subió un tercer vídeo donde aclaraba que en su caso quiere contratar a “gente con valores, no de izquierdas ni de derechas”. “Gente que cumple, que llega antes de la hora, que quiere dejarse la piel conmigo, que soy la primera que se la deja”, matizaba.
Para apagar cualquier foco de polémica, reiteraba que “no me importa a quién votes. Me importa si trabajas con orgullo, que te gusta lo que haces”, al tiempo que apostillaba que en España “decir eso parece que es pecado. Porque vivimos de gente que quiere cobrar sin producir”.
“España está llena de talento, pero también está llena de morro. Está llena de gente brillante que se esconde detrás de excusas. Y de gente que odia a los que se esfuerzan, porque les recuerda que ellos no hacen nada”, denuncia, asegurando que actualmente se está viendo una cultura de “comodidad brutal”.
“Nos ofende más que alguien trabaje duro que que alguien robe horas de trabajo”, manifiesta en la misma dirección, aclarando que no habla de política, sino de actitud. Por ello, defiende que seguirá sin contratar “a los que llegan mirando el reloj. Y no es por una cuestión de política. Es por una cuestión de respeto. Porque déjame decirte que yo trabajo de sol a sol. Y quiero a mi lado gente que entienda lo que cuesta levantar algo”.

