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Paula (24), de contable en Colombia a limpiadora en España: “Tuve que aprender a cocinar para poder sobrevivir”

Esta joven llegó a España con una maleta llena de sueños y, aunque el camino no ha sido fácil, las circunstancias la han llevado a ganarse la vida como limpiadora.

La joven haciendo trabajo de limpieza.
Paula (24), de contable en Colombia a limpiadora en España. |TikTok.
Fátima Pazó
Fecha de actualización:
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El sector de la limpieza atraviesa un momento complicado en España marcado por la falta de personal. Cada vez cuesta más encontrar trabajadores para cubrir la demanda, una realidad que se repite en hogares, empresas y comunidades.

Ante esta situación, son muchos los inmigrantes que ven en este ámbito una oportunidad para empezar de nuevo. Las condiciones laborales, la estabilidad y la posibilidad de crecer les permiten asentarse en el país, incluso aunque su formación o experiencia previa no tenga nada que ver con este trabajo. 

Es el caso de Paula, una joven colombiana que antes era auxiliar de contabilidad y que, animada por las ganas de labrarse un futuro mejor, decidió cruzar el océano y buscar nuevas oportunidades a miles de kilómetros de su hogar. 

“Tuve que aprender a cocinar y a limpiar”

En España viven ya más de 9 millones de personas nacidas fuera del país, lo que supone alrededor del 18% de la población total, según los últimos datos provisionales del INE. 

La población inmigrante representa cerca del 23% de las personas ocupadas, y su peso es especialmente alto en empleos esenciales como el servicio doméstico, la hostelería, la construcción o actividades de limpieza. 

Los datos no fallan: alrededor del 2% de los empleados del hogar son inmigrantes, y casi la mitad de las trabajadoras domésticas son mujeres en situación regular, según datos del INE y de la Seguridad Social.

“Entro a las 07:00 de la mañana y salgo a las 18:00 horas. Sobra decir lo agotador que es estar todo el día de pie, caminando de un lado a otro, subiendo y bajando escaleras, y eso sin contar lo que toca al llegar a casa”, explica Paula a través de sus redes sociales.

Su camino no ha sido nada fácil. “No me creían capaz. A mi familia no le cabía en la cabeza que la niña de la casa, que no sabía ni freír un huevo, fuera capaz de sobrevivir en el exterior”, confiesa la joven en uno de sus vídeos.

Paula comenta que aunque siempre vivió con sus abuelos y aportaba económicamente gracias a su trabajo como auxiliar de contabilidad, “siempre sentí que no encajaba”. 

Llegó a España hace 10 años con una maleta de 10 kilogramos, dos pantalones vaqueros, dos pares de zapatos y cuatro camisetas, pero con un gran sueño: “Tuve que aprender a cocinar y limpiar para poder sobrevivir”.

Y aunque ahora trabaja varias horas al día en un empleo que le requiere mucho esfuerzo físico, dice estar “totalmente orgullosa" de sí misma.

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