Dicen que para que un pueblo exista de verdad hacen falta una iglesia… y un bar. En Aldehuela de Liestos, en la comarca del Campo de Daroca, Zaragoza, la iglesia se mantiene en pie desde 1769 en lo más alto del casco urbano. El bar, en cambio, lleva meses con la persiana bajada y las luces apagadas.
Y eso, en un municipio de apenas 50 vecinos censados, no es un simple negocio cerrado: es la pérdida del punto de encuentro del lugar donde se escucha la radio, se comenta la cosecha o se brinda por las fiestas.
Se trata de uno de los más de 1.300 municipios aragoneses amenazados por la despoblación, según datos del Instituto Aragonés de Estadística. La comunidad cuenta con zonas donde la densidad de población no supera los 3 habitantes por kilómetro cuadrado, cifras propias del desierto demográfico europeo.
Pero su alcalde, Arcadio Muñoz, no se resignó. Lleva varias décadas al frente del Ayuntamiento y se ha propuesto atraer nuevas familias con una propuesta particular: casa y trabajo asegurado.
Vivienda gratuita
El Ayuntamiento busca una pareja o familia que se encargue de reabrir el bar y gestionar el centro social, además de encargarse de la limpieza urbana. A cambio, ofrece vivienda gratuita situada en el mismo municipio y autonomía local para gestionar el negocio.
“No pagarían nada. Lo que ganen del bar sería para ellos, solo deben ser autónomos para gestionarlo”, confiesa el alcalde a Aragón Noticias.

Para aquellas personas que acepten, “nosotros ofrecemos una vivienda gratuita, pero ellos tendrían que pagar todos los servicios: calefacción, luz…", detalla Arcadio.
Según el alcalde, ya hay personas interesadas y confía en que pronto la persiana del bar vuelva a subir.
El bar, mucho más que un negocio
En los pueblos pequeños, el bar es mucho más que un lugar para tomar café, vino o cerveza. Es el centro social no oficial, el lugar donde los vecinos se reúnen cada día, celebran cumpleaños o incluso se refugian ante las bajas temperaturas.
La vivienda ofrece parte de esa apuesta que busca el alcalde: tranquilidad, seguridad y alejarse del estrés y ritmo de las grandes ciudades.
El caso de Aldehuela de Liestos no es el único. En España, más de 5.000 localidades tienen menos de 1.000 habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), y en torno a un 79% de los municipios muestran un crecimiento negativo desde hace dos décadas.
Aragón ha perdido más de 50.000 habitantes rurales en los últimos 20 años, y aunque el Gobierno ha impulsado programas de repoblación, el problema persiste.

