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Nerea, 27 años, azafata de vuelo: "Cobraba más de 4.000 euros y descansaba 13 días seguidos"

La joven explica cómo acceder a este puesto de trabajo y la letra pequeña de trabajar en la aviación privada.

Nerea, 27 años, azafata de vuelo
Nerea, 27 años, azafata de vuelo |TikTok
Ana Cara
Fecha de actualización:
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La precariedad laboral y los sueldos bajos son una barrera constante para la independencia de los jóvenes en España. Mientras muchos luchan por alcanzar una estabilidad básica, otros encuentran nichos de mercado muy específicos donde los ingresos se disparan, aunque el coste suele ser el tiempo personal. Nerea, de 27 años, lo consiguió en el sector de la aviación privada.

Esta azafata ha compartido su experiencia detallando cómo accedió a un puesto exclusivo y bien remunerado que, sin embargo, exige un estilo de vida nómada.

¿Cómo conseguí trabajar en aviación privada cobrando más de 4.000 euros al mes?”, comienza explicando la joven en su perfil de TikTok. Para ella, la clave no fue la suerte, sino cumplir dos requisitos estrictos. Primero, la experiencia previa en clases business o primera clase. Y segundo, el idioma, ya que “con todo el mundo vas a hablar en inglés”. Según detalla, el dominio debe ser total porque “básicamente, el lenguaje de la aviación es el inglés, así que vas a tener que hablar inglés todo el rato”.

Cómo acceder a las ofertas: la clave de LinkedIn

A diferencia de la creencia popular de que en estos puestos solo se entra por enchufe, Nerea accedió a través de una herramienta digital común. “Conseguí el trabajo en una red social que se llama LinkedIn”, relata. El proceso fue directo. Allí vio la oferta, se inscribió, hizo la entrevista y la seleccionaron.

Su consejo para quienes busquen replicar su camino es la proactividad. “Lo que te recomiendo es que te descargues LinkedIn, te pongas a ver todas las compañías de aviación privada que hay, y cuando abran convocatoria les mandas tu currículum”, explica. Además, insiste en la rapidez y la preparación, advirtiendo que “estas aerolíneas abren y cierran muy pronto”, por lo que es vital tener el perfil profesional siempre listo.

Un calendario de 17 días fuera de casa

El gran atractivo del puesto es el salario, pero la contrapartida es un horario que elimina cualquier rutina diaria. Nerea describe un sistema de rotación rígido. “Trabajaba 17 días seguidos y luego descansaba 13 días seguidos”.

Durante el periodo laboral, la vida personal queda en pausa. “17 días seguidos estaba trabajando, estaba fuera de mi casa”, aclara. La dinámica implicaba que la empresa podía enviarla como pasajera a cualquier lugar del mundo para iniciar allí su servicio. “El día 1... me mandaban como pasajera a Singapur si el avión privado estaba allí”, ejemplifica. 

Si no había vuelo con clientes, descansaba en el destino; si lo había, trabajaba. Solo al terminar esa rotación podía disfrutar de “13 días seguidos en casa con tu familia, a tus amigos, etcétera”.

La renuncia personal detrás del sueldo

El trabajo ofrece lujos como hoteles y viajes a países exóticos, como por ejemplo cuando pasó “hasta 7 días en África” esperando un vuelo, pero Nerea es realista sobre para quién es este empleo. “¿Se lo recomiendo a alguien? Sí, se lo recomiendo a una persona que quiere viajar, ser independiente, que no es muy familiar, que quiere hacer dinero”, afirma.

Sin embargo, desaconseja esta vida a quien busque arraigo. “No es un trabajo para cualquiera, no es un trabajo, en mi opinión, para tener estabilidad”, confiesa. La realidad de pasar más de medio año lejos de su entorno afectivo terminó pesando más que el sueldo. 

“Si lo pensamos, 17 días al mes, por un año, es más de medio año fuera de casa”, reflexiona la joven, cerrando su etapa en la aviación privada buscando un equilibrio que el dinero no podía comprar.