Las mujeres perciben de media 4.781 euros menos al año que los hombres y su pensión es un 30% inferior como consecuencia de la desigualdad acumulada a lo largo de su trayectoria profesional. Así lo recoge el estudio “La brecha retributiva entre mujeres y hombres: causas, evolución y consecuencias”, elaborado por la Fundación Mujeres con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
La brecha salarial entre hombres y mujeres se sitúa actualmente en el 15,7%, el nivel más bajo de la serie histórica. Hace una década, en 2013, alcanzaba el 23,99%, lo que evidencia una reducción sostenida en los últimos años.
Según los datos del INE, la ganancia media anual de los hombres es de 30.372 euros, frente a los 25.591 euros que perciben las mujeres. Esa diferencia de 4.781 euros anuales tiene un impacto directo no solo en los ingresos presentes, sino también en las cotizaciones y, por tanto, en las pensiones futuras.
La directora del Instituto de las Mujeres, Cristina Hernández, ha señalado que la mayor brecha en las pensiones responde a "años de precariedad, parcialidad y trabajo doméstico no reconocido", factores que condicionan la carrera laboral femenina y reducen sus bases de cotización.
Durante la presentación del informe, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, recordó que en 2013 la brecha salarial era casi ocho puntos superior. Aunque valoró el avance registrado en la última década, defendió la necesidad de impulsar políticas públicas que "no dejen a nadie detrás" frente a un "modelo hipercapitalista" como el de Estados Unidos, donde "la diversidad y la agenda feminista no está encima de la mesa". Además, advirtió de que los progresos deberán consolidarse "a pesar de la ola reaccionaria que está invadiendo nuestro día".

Diferencias por edad y formación
El estudio muestra que la brecha se ha reducido en todos los tramos de edad, aunque persisten diferencias significativas. La mayor desigualdad se registra entre las personas de 55 a 59 años, con un 19,39%, mientras que la menor corresponde al grupo de 25 a 29 años, con un 6,91%.
En este último tramo, la técnica de la Fundación Mujeres Julia Nogueira explicó que la desigualdad responde en parte a la elección de estudios vinculados a sectores menos valorados y peor remunerados. Entre los 25 y los 49 años, la brecha está estrechamente relacionada con el ciclo vital, especialmente por el mayor peso de las jornadas parciales y las excedencias.
Las diferencias salariales se observan en todas las variables analizadas, nivel de estudios, nacionalidad, tipo de jornada, sector de actividad, ocupación o comunidad autónoma, y responden, según el informe, a la segregación formativa y a la posterior segregación horizontal y vertical en el mercado laboral, que sitúan a muchas mujeres en profesiones peor remuneradas y asociadas a roles tradicionales.
Destaca la brecha del 29,89% entre personas con estudios primarios y Formación Profesional de Grado Superior. En el caso de la FP, la diferencia se atribuye a la infravaloración económica de profesiones más feminizadas. La menor brecha se registra entre quienes cuentan con estudios universitarios, especialmente diplomaturas, donde se sitúa en el 16,69%.
Aunque la tendencia en la última década es descendente, los datos evidencian que la desigualdad salarial entre hombres y mujeres sigue teniendo efectos estructurales que se proyectan más allá de la vida activa y se agravan en la jubilación.

