En España, los cuidados y las labores domésticas siguen recayendo de forma desproporcionada sobre las mujeres, una desigualdad que se traduce también en el mercado laboral: sectores como la limpieza, la ayuda a domicilio, o el empleo del hogar (así como el régimen de interna) están mayoritariamente ocupados por mujeres, muchas de ellas migrantes.
Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, alrededor del 76% de los trabajadores del hogar en el mundo son mujeres, y en España aproximadamente el 80% de las personas afiliadas al sistema de empleados del hogar lo son, poniendo de relieve la feminización de estos empleos de cuidados, tradicionalmente invisibilizados y mal remunerados.
Asimismo, muchos empleadores creen que una sola persona puede asumir todas estas posiciones, que en realidad son diferentes. Les ocurre a las auxiliares de ayuda a domicilio, quienes asumen a diario más tareas de las que realmente están obligadas. Joseline Maradiaga, natural de Nicaragua y auxiliar de ayuda a domicilio, ha hablado sobre ello en sus redes sociales, donde también ha explicado distintos aspectos de los que no te advierten a la hora de trabajar en esta posición.
“Hay personas que te ven como la muchacha de la limpieza y es verdad que estás para velar por el bienestar, y eso incluye el aseo personal y aseo de las instalaciones, pero hay personas, no todas, que se creen que tienes que estar todo el día con el trapo en la mano y si no lo limpias todo es como que no hiciste nada”, expone, confundiendo muchos empleadores su labor con la del personal de limpieza.
“Hay usuarios que no siempre te tratan bien, tenemos que ser toreros”
En segundo lugar, Joseline expone que “hay usuarios que no siempre te tratan bien, pero no siempre puedes contestar algo. Y es que hay personas que descargan su frustración con vos, ya sea ellos o los familiares, pero ahí es donde entra nuestra profesionalidad y por eso siempre nos dicen que tenemos que ser toreros”.
La tercera ‘cosa’ que no suelen contar de la profesión es que existen compañeras “que se creen inspectoras”: “se creen tu propia jefa y están viendo todo lo que haces o si miran algo mal y te reportan”, advierte.
En tercer lugar, y esta tiene que ver más con la profesional en sí, es lo fácil que es encariñarse con los usuarios, siendo algo en lo que ponen mucho hincapié desde las empresas de ayuda a domicilio. “Es inevitable porque pasas todos los días con esa persona y hay auxiliares que llevan años con sus usuarios y estás todos los días viéndolo. Y muchas veces cuando los ves decaer, cuando ves que van empeorando por la edad o por enfermedades, pues te afecta muchísimo”, asegura Joseline.
En último lugar, y en relación con esta última, esta auxiliar destaca el peso emocional que tiene este trabajo: “Llegas a tu casa cansado, pero muchas veces no es por un esfuerzo físico, sino por una carga emocional, ya que estás en muchas casas, estás viendo muchas historias, ves casos de abandono, problemas con familiares, últimas despedidas; entonces, quieras o no, esas cosas al final te afectan”.
Pese a ello, Joseline recalca que su trabajo le encanta: “me siento superfeliz. Yo creo que es algo muy humano mejorar la calidad de vida de personas que están vulnerables en su propio hogar. Y yo sé que cuando das con las personas adecuadas, la verdad que es un trabajo muy agradecido”.

