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José Luis, 69 años, camionero jubilado: "Igual son 3.500 o 4.000 euros para empezar, más el camión, y eso echa para atrás al personal"

La falta de relevo generacional afecta fuertemente al sector del transporte, en el que hay cada vez menos jóvenes.

José Luis y un camión por la carretera
José Luis, 69 años, camionero jubilado: "Igual son 3.500 o 4.000 euros para empezar, más el camión, y eso echa para atrás al personal" |Montaje NoticiasTrabajo (Canva/El Español)
Antonio Montoya
Fecha de actualización:
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Trabajar de camionero no es un trabajo ideal precisamente por sus condiciones. Sí, es cierto que se puede llegar a ganar grandes sueldos, sobre todo en el caso de conductores de camiones cisterna o portacoches que hacen viajes internacionales, pero lo que conlleva echa para atrás a muchos. Largas jornadas, que pueden ser de varios días seguidos conduciendo, no ver a la familia o comer mal son algunos de los aspectos más negativos de este trabajo.

De ahí que, como pasa en otras profesiones como la de albañil o fontanero, existe una gran falta de relevo generacional. Los jóvenes ya no quieren trabajar de camionero porque es un trabajo muy duro. Y sino que se lo digan a José Luis Maganto, un camionero que ha viajado por países como Turquía o Rusia y se ha mantenido conduciendo casi hasta los 70 años. El pasado mes de septiembre, a sus 69 años, por fin consiguió jubilarse después de toda una vida en su camión, recorriendo carreteras por toda España y fuera de España.

Una profesión exigente que requiere vocación

Para muchos transportistas, pasar largos periodos lejos de casa forma parte del oficio. Sin embargo, no todos lo viven igual. “Es lógico que estar fuera de casa no es fácilEsto tiene que ser vocacional. Yo he hecho todo tipo de transportes, nacional e internacional, y va según las personas. A mí no me ha afectado nunca, aunque ha habido veces que me hubiera gustado haber estado aquí en casa, pero no se ha podido y no va a pasar nada”, cuenta para ‘El Español’.

Aun así, admite que no es una realidad sencilla y que, con el paso del tiempo, el sector ha perdido atractivo entre los jóvenes, salvo en aquellos casos donde existe una clara vocación.

“La juventud, generalmente, quiere trabajar, pero esto no le gusta. Cada día hay menos, y, si no se les informa bien, aún habrá bastante menos. Cada vez hay menos vocación, ese es el problema”, sostiene José Luis.

Falta de relevo generacional y condiciones difíciles

Detrás de este desinterés hay múltiples factores: largas ausencias del hogar, estrés constante, tiempos de espera interminables en carga y descarga, además de riesgos de seguridad y problemas de salud. Todo ello provoca que incluso quienes empiezan con ilusión terminen abandonando al poco tiempo.

“Hay gente que se saca el carnet, porque es algo que le gusta, pero lo dejan y se ponen a otra cosa. También conlleva mucho gasto y eso echa para atrás al personal. Igual son 3.500 o 4.000 euros para empezar, más el camión”, destaca este camionero ya jubilado.

Pese a este contexto, su propio hijo siguió el camino contrario. Aunque estudió arquitectura, terminó dedicándose al transporte por decisión propia.

“Mientras estudiaba, venía conmigo a trabajar con una empresa de trabajo temporal. Cuando acabó la carrera, con la crisis, decidió quedarse con esto, sin obligarle yo nada. Viene por vocación y le gusta”, afirma José Luis.

Ante esta situación, considera clave actuar desde la formación. Cree que las autoescuelas pueden desempeñar un papel fundamental para evitar que una profesión con tanto valor social se quede sin profesionales.

“Es una desgracia total. Es una profesión muy bonita y muy útil para la sociedad. Da una libertad bastante grande. Es una profesión muy digna. A mí me gusta muchísimo”, añade sin dudar.