Aunque el marketing de influencers mueve millones de euros al año y las tarifas por campañas publicitarias pueden alcanzar cifras astronómicas, existe un gran hermetismo sobre los sueldos reales. Sin embargo, el periodista Javi Hoyos ha decidido romper esa barrera y hablar con transparencia sobre lo que gana trabajando en redes.
Hoyos no es solo un creador de contenido viral, es un periodista especializado en la prensa del corazón. Además de utilizar sus canales digitales para comentar los últimos "salseos" y noticias de actualidad de las celebridades, mantiene una presencia activa en los medios tradicionales, donde es copresentador del programa D Corazón de RTVE junto a Anne Igartiburu.
Una campaña publicitaria… por 12.000 euros
Hoyos se muestra tajante respecto al secretismo financiero que existe en su gremio: “Esto es una pregunta que no le gusta contestar a los influencers y yo siempre contesto porque a mí me da rabia cuando no me la contestan”. En un ejercicio de honestidad, el periodista revela en una entrevista en Vanitatis la cifra más alta que ha facturado por una sola acción publicitaria. “Lo máximo que he llegado a ganar por una campaña son 12.000 euros”, reconoce.
No obstante, matiza que esta cifra no es por un simple vídeo, sino que conlleva un trabajo de producción y cobertura detrás. “Esta fue en concreto una campaña en la que yo tenía que ir a hacer entrevistas a un photocall”.
El periodista explica que el presupuesto incluía el “plus del trabajo de estar ese día haciendo las entrevistas” y la posterior edición y publicación de los vídeos tanto en TikTok como en Instagram.
Cheques en blanco y ética profesional
Más allá de las campañas publicitarias, el sector del "salseo" tiene una cara B: las presiones para ocultar información. Hoyos confirma que en ocasiones han intentado comprar su silencio con dinero para silenciarle, y asegura que “nunca lo he aceptado”.
El caso más llamativo que relata involucra a un deportista de élite. Según cuenta el periodista, el entorno de un futbolista se puso en contacto con él, ofreciéndole un “cheque en blanco para” para pararlo. Ante esta situación, la respuesta de Javi Hoyos fue priorizar su labor informativa: “Le dije: 'No, a ver, ¿por qué lo quiere parar? ¿Qué es lo que pasa? A mí me interesa también contar la versión de esta persona'”.
Para Hoyos, aceptar dinero a cambio de silencio es una línea roja que, de cruzarse, supondría el fin de su carrera. “Nunca lo he aceptado (...) porque si no sé que algún día alguien lo podría destapar y ya perdería credibilidad a lo que tú cuentas”, sentencia.

