España es ya el hogar de más de 6,6 millones de personas extranjeras, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). De ellas, más de 120.000 proceden de Honduras. Muchas llegan buscando lo mismo que Daril: una oportunidad. Pero el camino hacia la estabilidad suele estar lleno de baches, precariedad, jornadas interminables y bajos salarios.
Según datos del Ministerio de Inclusión y Seguridad Social, más del 80% de los inmigrantes comienzan en empleos de baja cualificación como la limpieza, cuidados u hostelería, antes de poder mejorar su situación. La historia de Daril entra en este porcentaje.
“No podía más, echaba de menos a mis hijos”
Daril llegó sola a España, pero con el apoyo de una persona, recuerda la mujer, originaria de Cantarranas, ubicado en el departamento hondureño de Francisco Morazán. Pisó el país por primera vez hace siete años con la idea de trabajar para sacar adelante a sus tres hijos.

“Estuve a punto de volverme a Honduras, no podía más, me hacían falta mis hijos”, confiesa en el canal de YouTube Historias de migrantes, de Quique Vasquez. Pero aquella nostalgia que sintió en aquel momento fue su motor para salir adelante: “Ya estoy aquí, le voy a echar ganas", explica.
Su primer empleo fue en una empresa de limpieza donde “trabajaba más horas y ganaba menos”. Después, probó suerte como interna, pero tuvo que dejarlo. “El señor se confundió, quería otro tipo de servicio…”, dice.
Más de 12 horas trabajando
Justo cuando estaba a punto de rendirse, la vida le tenía preparada una sorpresa: “Fuimos a un bar y ahí conocí a mi ángel, a mi esposo Jesús”. Con él, formó una familia en España y poco a poco recuperó la estabilidad que tanto había buscado.
Sin embargo, el cambio real vino con el trabajo. “Yo ya venía con el objetivo de lograr tener lo que me gusta: un supermercado. Desde que llegué dejaba currículums en tiendas porque siempre me ha encantado trabajar de cara al público”.
Tras pasar por distintas cadenas, encontró su oportunidad en la franquicia BonÁrea, una empresa de supermercados que la llamó y “me dieron la oportunidad”.
Hoy, Daril tiene su propio supermercado y se prepara para abrir una segunda tienda. Confiesa estar “más motivada que nunca”. “La que ha trabajado, la que se ha levantado temprano, la que ha estado más de 12 horas trabajando, he sido yo", afirma la mujer.
Sus tres hijos ya viven con ella en España, a quienes no duda en compartir que el éxito no se logra por casualidad, sino gracias a “la perseverancia, la confianza en ti mismo y la fe”.

