En España, miles de mujeres llevan a cabo cada día un trabajo que muchas veces pasa desapercibido: la limpieza. Lo hacen en hogares, oficinas, hoteles o residencias, y muchas veces, con una cualificación que sobrepasa con creces lo que el empleo les exige.
Según datos de la Federación de Servicios de CCOO y UGT, una parte importante de los trabajadores del sector de la limpieza y del empleo doméstico tiene formación universitaria o técnica. Sin embargo, sus títulos suelen quedar guardados en un cajón mientras ellas sacan brillo en las casas de diferentes personas.
El trabajo de Cristina
El sector de la limpieza y los cuidados se ha consolidado como una de las principales puertas de entrada al mercado laboral para las mujeres en España, especialmente para quienes llegan desde otros países. Pero también acoge a españoles que, como Cristina, han decidido poner voz a un oficio que pasa desapercibido.
Cristina tiene estudios universitarios y, como repite, “soy limpiadora por elección y no por obligación”. En sus redes sociales se ha convertido en un altavoz que reivindica las condiciones dignas para quienes limpian.
“La gente se piensa que no sé hacer nada. Soy limpiadora, pero también estudié una carrera”, dice la mujer. El sector lleva años denunciando la falta de reconocimiento y los abusos normalizados que muchos trabajadores sufren en silencio.
“Soy limpiadora y todavía hay gente que te ofrece 10 euros la hora y se piensan que te hacen un favor”, lamenta. “En muchos servicios me cronometran el tiempo de beber agua”, cuenta.
Y no es una exageración: según la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE), más del 60% de las trabajadoras del hogar aseguran tener jornadas fragmentadas y sin derecho a pausas reguladas.
“¡Señora, la esclavitud se abolió hace años!"
Cristina no se queda callada ante las exigencias que algunas clientas llegan a imponer: “Hay servicios que me piden que limpie el suelo de rodillas… ¡Señora, que la esclavitud se abolió hace muchos años!”.
Pese a las constantes pruebas y exigencias, Cristina es feliz y cada vez que puede recuerda que “lo mejor de mi profesión es vuestro reconocimiento tras ver mi trabajo”.