En los comercios de venta al público es habitual que los establecimientos ofrezcan servicios asociados a los productos que venden, como el corte, preparación o manipulación de alimentos. También están obligados a disponer de hojas de reclamaciones para que los clientes puedan presentar quejas cuando consideran que se ha producido una incidencia.
Barbarela, una pescadera, ha contado una situación que vivió en su negocio y que, según explica, la dejó completamente sorprendida. La empresaria asegura que una clienta le pidió que abriera unas ostras que había comprado en Mercadona y, tras negarse, la mujer terminó solicitando una hoja de reclamaciones.
La trabajadora decidió compartir lo ocurrido en un vídeo en su cuenta de TikTok (@barbarela1990) donde explica que normalmente ofrece el servicio de abrir ostras a los clientes que compran este producto en su establecimiento. Según relata, el problema surgió cuando una pareja interpretó de forma diferente ese servicio.
Un servicio pensado para los clientes que compran en la pescadería
Según cuenta, en su pescadería vende ostras y dispone de un cartel que indica que las abre para los clientes que las compran allí, ya que muchas personas no saben hacerlo. “Las ostras son un molusco bivalvo marino que puede ser salvaje o de cría”, explica mientras muestra el producto.
Abrirlas puede resultar complicado para algunas personas, por lo que decidió ofrecer este servicio a quienes compran el producto en su establecimiento. “Tenemos este cartel porque hay mucha gente a la que le gusta este producto, pero no sabe abrirlo”, afirma.
Según su relato, unos días antes del incidente una pareja se acercó a su puesto para preguntar por el servicio. “Me preguntaron si abríamos ostras y qué cobrábamos por abrirlas”. La pescadera asegura que respondió que no tenía coste adicional. “Yo le dije que nada, que te las abrimos y sin coste”.
También les indicó el precio aproximado del producto en ese momento, que rondaba “los 3 euros la pieza”. La pareja le comentó que les gustaban las ostras pero que no sabían abrirlas, por lo que la pescadera les respondió que no habría problema en preparárselas.
Sin embargo, días después regresaron al establecimiento con una petición diferente. “Venimos a que nos abras unas ostras”, le dijeron. Cuando la pescadera se acercó al mostrador pensando que iban a comprarlas allí, la pareja sacó una caja del supermercado.
“Me saca una caja del Mercadona con una caja de ostras”, explica. En ese momento intentó aclarar la situación. “Perdona, pero no nos hemos entendido bien”.
La pescadera asegura que entonces dejó clara su postura: “Solo abrimos ostras compradas aquí. No te voy a abrir una caja de ostras compradas en el Mercadona”.
La clienta pidió una hoja de reclamaciones y llamó a la policía
Tras la negativa, la mujer solicitó una hoja de reclamaciones. “Vale, ahora te la doy, ningún problema”, asegura que respondió la pescadera. Según cuenta, rellenó su parte del documento y se lo entregó a la clienta y ésta decidió llamar a la policía.
La pescadera pensó que la llamada no tendría consecuencias. “Yo pensaba que la policía no iba a venir en ningún momento porque me parecía surrealista que la policía atendiera una llamada de este tipo con todas las cosas importantes que tienen que hacer”.
Los agentes de la Guardia Urbana se presentaron en la pescadería y le trasladaron que la clienta había llamado porque, según su versión, había recibido un mal trato y se le había negado un servicio que supuestamente se le había ofrecido previamente de forma gratuita.
La pescadera explicó entonces su versión de los hechos. Cuando terminó de explicar lo ocurrido, afirma que la policía se dirigió a los clientes cuestionando la situación. Según su relato, los agentes les preguntaron: “¿Veis normal llamar a la policía para una cosa así? ¿Y poner una hoja de reclamaciones cuando ni siquiera habéis consumido nada de este establecimiento?”.
Finalmente, los agentes decidieron retirar la reclamación. “Les han quitado la hoja de reclamaciones porque no habían hecho ninguna compra en mi establecimiento”, explica, pero la policía también le recomendó modificar el cartel para evitar futuras confusiones. “Me dijeron que para que esto no vuelva a pasar ponga algo como ‘Abrimos ostras compradas en esta pescadería’ o ‘Si compras aquí las ostras, te las abrimos gratis’”.

