Las patronales y los grandes empresarios, como José Elías, lo vienen advirtiendo: falta personal de oficios. Unos trabajadores a los que la Inteligencia Artificial no les podrá robar el puesto dentro de unos años y que, para muchos expertos, serán los nuevos ‘millonarios’. Ciertamente, en la actualidad los sueldos son bastante altos si se compara con la media, si bien se requiere esfuerzo y trabajo duro.
Antonio Coto, soldador industrial, es el vivo ejemplo de ello. Está especializado en tuberías de alta presión, soldando para grandes infraestructuras, petroleras y farmacéuticas. En una entrevista para el pódcast ‘La regla dorada’, destaca el orgullo que siente por su profesión, afirmando que la industria es la base de todo.
Además, cuenta cómo desde muy joven empezó a trabajar por todo el mundo y ahora se dedica a enseñar y aconsejar a los más jóvenes que se inician en el oficio, decidiendo montar su propia academia. Otro tema que aborda sin tapujos es el del salario, señalando diferencias con otros países y dejando claro que, aunque se puede cobrar muy bien, también hay que trabajarlo duramente.
Ya en sus inicios, cobraba más que la media: “Cuando empecé a trabajar en esto y de ayudante el primer mes cobré 3.200 euros dije, ‘madre mía, esto se han equivocado, me han metido a mí una nómina de una oficial de primera’. Yo se lo decía a mi padre y a los compañeros y se reía. Me decía, ‘eso no es nada, Antonio. Al fin y al cabo, cuando tú te metas de verdad en esto y empiezas a ser un oficial de primera y ganes dinero de verdad, aquí hay muchos miles”, relata.
Eso sí, para aprender el oficio, realizaba jornadas de 12 horas y asegura que, incluso después, se quedaba dos o tres horas más solo en el taller practicando, sacrificando incluso su descanso para comer.
Se puede ganar 5.000 o 6.000 euros en España
Contando ya con experiencia, y siendo un profesional cualificado (porque estos trabajos de soldadura no admiten el mínimo fallo), Antonio cuenta que se pueden superar los 5.000 euros mensuales: “Me he hartado de ganar buena cifra de dinero en casa, 5.000 o 6000 pavos limpios a lo mejor en proyectos buenos, pero me he hartado de correr, me he tenido que hartar de hacer producción”.
Así, este joven de 27 años reconoce que sí, ha ganado bien, pero “a base de producción” (por ejemplo, haciendo soldaduras purgadas en prefabricado sin parar), advirtiendo de que la exigencia es extrema y también hay que estar dispuesto y saber aceptarla, debiendo “ser constante todos los días”. Aun más en España, recalcando que en el extranjero se gana el mismo salario o más por la mitad de trabajo: “Por ejemplo, lo que hago de producción un día en España a lo mejor es un mes en Inglaterra, por eso la gente buena se va al extranjero”.
Así, indica que, en el extranjero, puedes ganar limpios entre 7.000 y 8.000 euros, pero reitera nuevamente que el dinero “es muy goloso” pero no lo es todo a la hora de meterse en este oficio: “Si no te gusta, no vas a estar 8 o 10 horas con la pantalla para abajo soldando un tubo”.
Una profesión muy exigente sin oportunidad de error
Una de las cuestiones fundamentales que explica Antonio Coto es la gran diferencia entre la soldadura básica o de estructura, explicando que soldar estructuras (como montar naves o vigas) con hilo o electrodo es un trabajo físico durísimo. De hecho, lo califica literalmente de “matahombres”.
A pesar de este desgaste denuncia que es un sector que, aunque pueda pensarse que sí, “no está remunerado como Dios manda”. Sobre esto, aclara que mucha gente domina el nivel básico, pero saber soldar estructuras no tiene “nada que ver” con estar capacitado para la alta presión. Para él, la soldadura combinada en alta presión, te convierte en el “número uno” y entrar en la “élite” del oficio, lo que consecuentemente te permite ganar “muchos miles de euros”.
En justificación de ese salto económico, Antonio asegura que en este tipo de soldadura de alta presión se tiene cero margen de error, a lo que se suma la extrema exigencia técnica. En este sentido, indica que se revisa milímetro a milímetro con radiografías (rayos X) y líquidos penetrantes, porque la soldadura no puede tener ni un solo “microporo” o fallo, ya que un tubo a 500 kilos de presión que explote puede costar millones de euros o incluso la vida de personas en una obra.
Como consejo final, Antonio contesta que su “regla dorada” para alcanzar el éxito en la vida es “hacer las cosas bien aunque nadie te esté viendo”, algo que se puede aplicar tanto en el ámbito personal como en el profesional.

