En los últimos años, miles de maestros han alzado la voz para denunciar una realidad que, aseguran, se ha vuelto insostenible: aulas masificadas, ratios cada vez más elevadas y por encima de lo recomendado, falta de recursos y sobrecarga de trabajo. La vocación, explican, no puede ser la excusa para normalizar unas condiciones laborales precarias que afectan tanto a los docentes como a la calidad educativa que reciben los alumnos. Porque enseñar no debería significar asumir sobreesfuerzo permanente ni trabajar al límite cada día.
La última en hacerlo ha sido Patry, una maestra que, a través de su cuenta de TikTok (‘@maestra_adosmanos’), intenta concienciar sobre la situación que atraviesan los docentes en España. “La vocación justifica el maltrato y la explotación, o al menos es lo que nos han querido vender durante décadas para que aceptemos lo inaceptable”, comienza rotunda, para después desmontar un gran mito de la enseñanza.
Patry cuenta cómo ella, y otros compañeros, están hartos de escuchar eso de “yo con dos me vuelvo loca en casa. No sé cómo lo hacéis con 20. Hay que tener vocación, yo no podría”. Una frase que parece inocente pero que realmente esconde una triste realidad, que son las condiciones en las que se está ejerciendo la docencia actualmente. “No, tener 13 niños de 1 y 2 años o 20 niños de 3 a 5 años, no es vocación. Es una ratio temeraria que nos impide dar una atención digna e individualizada a nuestros alumnos”.
Por ello, esta maestra denuncia que “la vocación no puede ser la excusa que justifique la precariedad laboral y la falta de personal continuamente”.
“Educar es un derecho, pero trabajar con dignidad también”
Uno de los problemas, como indica Patry, es que a pesar de todas las carencias que sufren a diario, los maestros siguen sacando todo para delante por el respeto que tienen a la enseñanza: “como aun ahogadas de tiempo, recursos y salarios sacamos la infancia adelante, pues nos siguen exprimiendo como ellos realmente quieren”.
En este sentido, reivindica que “los que realmente mueven la educación son los maestros y maestras que están todos los días en el aula”, agregando que no sabe “cuándo entenderán que lo que queremos es educar y no sobrevivir”.
Por esta razón, explica que, en su caso, lleva tiempo sin usar el término vocación, “porque se ha ido usando para tapar grietas que en realidad se solucionan con respeto y con inversión”. “Llamémoslo profesionalidad o conciencia, pero no nos pidáis que nuestra pasión siga subvencionando el sistema, porque educar es un derecho, pero es que trabajar con dignidad también”, concluye.

