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Una mujer de 34 años renuncia a comprar casa para centrarse en jubilarse a los 45: “Valoro mi tiempo más que ser propietaria de una vivienda”

Abandonó su plan de ser propietaria tras años buscando casa y ahora invierte para dejar de trabajar 20 años antes de la edad de jubilación.

Anita Kinoshita
Anita Kinoshita |Anita Kinoshita –CNBC Make It
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:
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Comprar una vivienda ha sido durante décadas sinónimo de estabilidad, pero para algunos jóvenes, ese modelo ha dejado de ser prioritario. En España los jóvenes cada vez tienen más difícil el acceso a una vivienda, y en otros países como Estados Unidos, cada vez más personas optan por postergar, o incluso descartar. Y este es el caso de una ingeniera de software que a los 34 años ha renunciado a ser propietaria para enfocarse en un objetivo diferente, jubilarse a los 45 años.

La mujer, hija de agricultores mexicanos, creció creyendo que ser propietaria de una vivienda era parte del sueño americano. “Tuve mi primer trabajo de mujer mayor y pensé que mi siguiente paso responsable sería comprar una casa”, cuenta en una entrevista en CNBC Make It.

Pero ahora, con 34 años, su sueño es otro, jubilarse a los 45 años con 1,5 millones de dólares invertidos en sus planes de pensiones. “Valoro mi tiempo y mi libertad un poco más que ser propietaria de una vivienda”, confesó.

Del sueño americano a una nueva estrategia financiera

Cuando tenía 20.000 dólares ahorrados, empezó a buscar una vivienda con la idea de alquilar habitaciones para reducir costes. Se formó sobre el proceso de compra y asistió a un curso de nueve semanas sobre finanzas personales, donde una calculadora de jubilación le hizo ver otra posibilidad, invertir más en su plan de pensiones y retirarse antes de los 55 años.

“De repente, la visión que tenía del futuro, la libertad y el estilo de vida que deseaba se hicieron posibles en mi mente por primera vez”, explicó.

Durante dos años, visitó más de una docena de viviendas y presentó cuatro ofertas. Una fue aceptada, pero los vendedores se echaron atrás. Otra no superó la tasación. Finalmente, desistió. “La única forma de ser competitiva en ese momento era invertir menos y ahorrar más para el pago inicial, y no estaba dispuesta a hacer eso”, contó.

Con el tiempo, comprendió que su decisión de comprar casa respondía más a expectativas ajenas que a deseos propios. “Sentía que estaba viviendo el sueño de mi padre y no el mío”, reconoció.

Fue entonces cuando redefinió su concepto de éxito. En lugar de ahorrar para una hipoteca, fijó un nuevo objetivo, llegar a los 500.000 dólares invertidos en sus cuentas de jubilación. En 2022, ya tenía 200.000 y alcanzó el llamado COAST FIRE, una estrategia que permite dejar de aportar a los fondos de jubilación y dejar que el crecimiento compuesto trabaje por sí solo.

Dejó su trabajo a tiempo completo y empezó a trabajar por proyectos. Actualmente, crea contenido sobre educación financiera y diseña planes de estudio para la Universidad Estatal de California en Monterey Bay. Según afirmó, gana más dinero con esto que con su trabajo como ingeniera.

Vivir de alquiler sin prisa por comprar

Junto a su esposo se mudó a vivir de alquiler en el barrio donde algún día les gustaría tener su casa. Pagaban 4.000 dólares al mes de alquiler, pero su intención no es comprar. “No tengo prisa. No quiero usarlo como herramienta financiera de ninguna manera. Hoy en día lo veo más como un lujo y menos como un activo”, afirmó.

Frente al modelo tradicional de estabilidad basado en la propiedad, la mujer apuesta por una planificación diferente. “En retrospectiva, creo que si hubiera comprado la casa, me habría sentido atrapada en mi carrera profesional”, concluyó.