Muchos sueñan con que la lotería les cambie la vida, aunque sus parejas o familiares les digan que es “tirar el dinero”. Pero a veces, la fe, o la tozudez, tiene premio. Es justo lo que le ha pasado a una jubilada británica de 59 años que, tras participar en sorteos durante años, pese a la oposición de su marido, ha terminado ganando una mansión valorada en varios millones de euros y casi 300.000 euros en efectivo.
Durante 4 años la mujer había estado gastando unos 30 euros mensuales para participar en sorteos solidarios, algo que para su marido era pérdida de tiempo y dinero. Según explica a The Sun, siempre le decía lo mismo “nunca ganarás en un millón de años”,
Pero ella nunca dejó que las advertencias la frenaran. Y finalmente la suerte le ha sonreído y ha resultado premiada con una mansión valorada en 4,5 millones de libras (unos 5,2 millones de euros), además de 250.000 libras (290.000 euros) en efectivo "Precisamente por eso nunca lo escucho", resume la jubilada, que ahora puede presumir de casa propia con lago privado, cinco habitaciones de lujo, gimnasio y spa.
Un premio que les permitirá disfrutar de su jubilación sin tener que “apretarse el cinturón”
Según explica la jubilada, la noticia le pilló totalmente de sorpresa mientras cuidaba de su nieta y hacía las tareas de la casa. Cuando recibió la llamada del administrador del sorteo pensó que se trata de una broma, pero minutos después le dieron la noticia.
La noticia no puede llegar en mejor momento para la pareja que, tras llevar 30 años viviendo en la misma casa, habían planteado venderla para tener menos gastos.
La mansión que han ganado no es una casa cualquiera, y es que cuenta con ventanales de suelo a techo, vistas panorámicas al lago, cinco dormitorios dobles con baño privado, gimnasio, zona de spa con sauna y jacuzzi, embarcadero propio, jardines y hasta una sala de estar de doble altura con escalera flotante. “Si decidimos no vivir aquí a tiempo completo, podríamos alquilarla por 4.000 libras (más de 4.500 euros) al mes o incluso venderla más adelante. Tener esa flexibilidad es maravilloso”, explica.
“Hemos trabajado mucho toda la vida, pero esto nos da seguridad y tranquilidad para disfrutar la jubilación de verdad y ayudar a nuestros hijos y nietos como siempre soñamos”, cuenta. Ahora sueñan con pasar temporadas juntos, hacer barbacoas familiares y, si un día quieren, incluso alquilar o vender la mansión para asegurar el bienestar de todos.
El marido escéptico se toma la historia con humor, e incluso bromea “me da pena no haber ganado el Porsche 911, pero ahora Nicola puede comprármelo si quiere”. El golpe de suerte les ha permitido olvidarse de preocupaciones financieras y disfrutar de una jubilación aún más activa y feliz.

