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Una joven debe devolver 1.200 euros a la Seguridad Social por un "pequeño error" al quedarse en paro: "Pensé que lo había hecho todo bien"

Para Hacienda, este tipo de situaciones no solo son un problema de 'deuda' con la Seguridad Social, sino que generan un verdadero caos fiscal para el contribuyente.

La mujer, explicando la situación.
Una joven debe devolver 1.200 euros a la Seguridad Social por un "pequeño error" al quedarse en paro: "Pensé que lo había hecho todo bien" |TikTok|@hijafavoritadedios
Fátima Pazó
Fecha de actualización:
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Hay decisiones que parecen de puro sentido común y que, sin embargo, acaban saliendo carísimas. Pedir el paro que corresponde tras años cotizados, marcharse al extranjero a probar suerte y empadronarse para empezar una nueva vida es algo más común de lo que parece. Sin embargo, un simple paso en falso puede trasformar esa decisión en una deuda de 1.200 euros con la Seguridad Social. 

Esto es justo lo que le ha ocurrido a una joven que, un año y medio después de salir de España y asentarse en Bélgica, recibió una carta de la Seguridad Social por un “pequeñito error” que le costó miles de euros. 

Estaba convencida de haber hecho todo bien, pero la administración tuvo otra opinión. Aunque la joven defiende que ese paro es “un dinero que sale de su sueldo de cada mes trabajado”, el Estado lo ha sentenciado con otra opinión: ahora es una prestación cobrada de forma indebida que debe devolver por completo.

El “detallito” que lo cambia todo 

El problema real no fue la intención, sino el papeleo. Antes de irse a Bélgica, la joven pasó por la oficina de empleo en España para avisar de su traslado y pedir que le enviaran allí su prestación. Estaba convencida de que los pasos eran los correctos: le correspondían varios meses de paro, pero apenas llegó a cobrar dos o tres antes de que todo se torciera.

Siguiendo el consejo de un conocido, decidió empadronarse en Bélgica antes de cerrar todos los trámites en España para “ganar tiempo”. Ese gesto, aparentemente práctico, fue su sentencia. 

Al fijar su residencia oficial en otro país mientras seguía cobrando el paro español, las fechas dejaron de encajar ante la Administración: “Ese fue mi gran error”, admite la mujer. “Al empadronarme aquí, yo aún estaba empadronada en España”, dice.

La trampa de la letra pequeña

La normativa dicta que para llevarse el paro a la Unión Europea no basta con avisar. Primero hay que tramitar la exportación, esperar la aprobación oficial y, solo entonces, registrarse en el destino. Sin embargo, la joven hizo todo lo contrario: se empadronó en Bélgica y, una semana después, volvió a España para “entregar mi departamento” y formalizar el traslado. 

Ese desorden de fechas fue letal. La respuesta de la Administración fue que era una “prestación de manera indebida”. “Yo le dije: ¿qué prestación indebida? En nueve años que estuve allí solo he cobrado el paro una vez y fue cuando vine para acá… ese fue el detallito”, explica. Para el sistema, cualquier euro recibido tras fijar su residencia en el extranjero sin el trámite previo es un cobro irregular. 

Aunque ella defiende que ese dinero “no es un regalo, es una prestación que se te dona de unos impuestos retenidos”, la ley exige su devolución íntegra si no se cobra de forma adecuada. La deuda, ahora, asciende a 1.200 euros, una cifra astronómica que, al menos, le permiten pagar a plazos. “Aquí no perdemos el control por nada… el dinero está hecho, eso se paga”.